Esa fue la respuesta de mi hijo mayor, 14 años, a la pregunta «¿Qué flor eres?» que le hizo la psicóloga en la primera sesión. |
A las dos nos sorprendió la respuesta porque no es una flor común que esté presente en el vocabulario de un chaval. Puede que algún día se fijase en las pequeñas violetas silvestres que salen en el jardín al final del invierno… puede que algún día me preguntase qué son y yo no me acuerdo. Vete a saber. |
Una violeta. No una rosa ni una margarita, que son las respuestas habituales. |
La psicóloga señaló que esa respuesta es indicador de un cerebro divergente, creativo, observador… la de alguien que sabe que es distinto. |
No voy a hacer aquí un discurso sobre neurodivergencia ni tampoco quiero hacer una defensa de las etiquetas, pero esta newsletter es mi lugarcito de reflexión, de exposición de pensamiento, por si a ti te sirve algo de lo que cuento. |
Verás, ser neurodivergente no es divertido, ni te convierte en un ser superior. |
En realidad, es una soberana mierda. |
Es todo el tiempo la sensación de ser un pez que intenta trepar a un árbol. |
Por eso muchos acaban emprendiendo. Para dejar de sufrir el ego de jefes sin empatía, para poder hacer las cosas a su manera, para poder liderar y dejar de tratar de encajar en entornos que no aceptan que se cuestionen procesos... o molesta que se pregunte «para qué hacemos esto». |
Pero al emprender, muchos se encuentran con mensajes que de nuevo les dicen que escalen el puto árbol: |
Fórmulas, guiones, recetas, plantillas, herramientas, prompts… |
Otra vez a encajar, a mimetizarse, a agotarse… |
Tengo un cliente muy especial. Es superinteligente, inquieto, visionario, cuyo propósito nace de una necesidad de cambiar el mundo a través de su sector. |
Un tipo que lo ha pasado mal en su trabajo por ser diferente y señalar el elefante en la habitación. |
Pues nada, llevamos mes y medio atascados y dando vueltas porque ha comprado discursos de herramientas, prompts y automatizaciones. Y no avanzamos porque no hay coherencia entre la estrategia de marca y las tácticas que le han vendido. |
He llegado a un punto de cansancio esta semana, que he llegado a decir la terrible frase de: |
«Mira, no me pagan por pensar.» |
Pero resulta que sí, que me paga por pensar porque sabe que, como él, tengo esa mirada global, que le digo lo que pienso y que no tengo interés en venderle ninguna moto… |
Solo me ocupo de defender su marca y asegurarme de que sepamos transmitir su propuesta, sus valores, de que se entienda para qué y por qué hace esto y le llegue a las personas que se sientan afines a él. |
Por eso no vendo copy, ni paquetes de 5 posts + landing. No hasta que no hayamos pensado juntos y desenredado los nudos. |
Lo que vendo es lo que le ofrece la psicóloga a mi hijo: un espacio donde no tienes que ser una rosa ni una margarita. |
Donde puedes ser una violeta. |
Y estar superorgulloso de ello para comunicarlo con ganas y saber si ese abono te conviene o esa maceta es demasiado grande. |
Dicho esto, ¡disfruta de tu domingo! |
P.D. Ha sido una semana dura y no tengo preparada la página ni el enlace de pago del servicio que he creado bajo las sugerencias de algunos. Es un servicio más corto y asequible que El Jardín y lo iba a llamar “Deja de hacer el capullo y florece”, pero tengo mis dudas XD. |
Consiste en dos sesiones de 90 minutos para trabajar lo que te bloquea de tu comunicación. La primera para atacar el problema y la segunda para terminar de darle forma a la solución, con estructura y guía personalizada. |
Mientras pienso otro nombre y hago la página de ventas: para ti, por ser minimalisto, tienes acceso preferente y a precio especial. Escríbeme si te interesa y te cuento más. |
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