Martin Shkreli compró en 2015 los derechos de un medicamento llamado Daraprim. Igual no te suena el Daraprim, pero es una medicamento que usan los pacientes con VIH y cáncer para combatir infecciones potencialmente mortales. El sarcoma de Kaposi, y esas cosillas.
El tipo, un tiburón de las finanzas, subió el precio del medicamento. Un lunes costaba 13,50 dólares por tableta, el martes tenías que soltar 750 dólares. Un 5.500%. La madre que lo parió.
Por lo que sea, la medida no tuvo mucha popularidad entre el público en general.
El tipo se rió de las críticas en redes sociales y se puso a presumir de la pasta que tenía.
Te parecerá una cagada comunicativa.
Es un patrón.
De verdad que no sé qué les pasa a algunos CEOs, que es tener un micro delante y empezar a soltar cosas loquísimas sin sentido.
Lo viste anteayer, salió Florentino, presidente del Real Madrid, CEO de ACS y empezó a soltar un discurso que parecía que alguien le hubiera puesto droja en el cola-cao.
Te voy a contar un secretillo de cuando asciendes en la pirámide trófica corporativa: cagadas tenemos todos, pero si te acostumbras a que la gente te dé la razón aunque sueltes la mayor gilipollez del milenio, al final acabas normalizando la tontería.
Rodéate de gente lista que te diga que te equivocas y mantén un nivel de confianza alto para que la gente no tema decirte las verdades a la cara.
Vaya consejo guapo que te llevas hoy.
