¿Conoces la UdMHM? ¿No? Sí, joder, la prestigiosa Universidad de la que han salido la mayoría de los líderes mundiales de alto nivel.
Te presento la Universidad de Mis Huevos Morenos. El único centro educativo que enseña a los líderes de verdad, a los que son más listos, más capaces, más valientes y con más huevos del mundo.
Este es un tema demasiado serio como para frivolizar, así que he puesto el sarcasmo a tope en el correo de hoy.
Si eso te incomoda, deja de leer, esto se va a poner calentito.
Repasemos los hechos, lo que sabemos de la guerra de Irán es que Israel y EEUU se han metido en un pifostio descomunal.
Como me dijo ayer un tipo italiano, en un putiferio.
Qué bonito es compartir léxico con países hermanos, aunque sea léxico proveniente del último círculo del heteropatriarcado.
Entonces, EEUU e Israel matan a un montón de líderes del régimen de los ayatolás a base de bomba pelá y de ataques aéreos. La idea era buenísima: matamos a los que mandan, cae el régimen.
Lo que parece que ignoraba el que dio la orden, es que los iraníes tienen un sistema táctico llamado Mosaico, básicamente vieron lo que le pasó a Sadam Hussein y pensaron, hostia, si estos se cargan a nuestro líder supremo, se nos desmonta el chiringuito, así que han creado una estructura de mando distribuida de forma que, si quieres cargarte el régimen, tienes que ir provincia a provincia desmantelándolo.
Como además sabían que no podían competir con las armas occidentales, invirtieron en armas baratas que hacen pupita y pueden bloquear el paso por donde circula el 20% del tráfico mundian de petróleo.
Básicamente los líderes iraníes han hecho lo del chiste del dentista. El del tipo que le agarra al médico la entrepierna antes de que le hurguen en la endodoncia y suelta “no nos vamos a hacer daño, ¿verdad, doctor?”
Total, que ahora el desastre es monumental, Trump puede decir que ha ganado si quiere, que les va a dar a los iraníes sopas con hondas, que les va a meter un palo por el cucu, decir, puede decir muchas cosas, pero hacer, ya es otro cantar.
Si EEUU se vuelve a casa diciendo que han ganado, todo el mundo verá que no, que los barcos no pueden cruzar por ahí.
Si sigue en la guerra, iniciará un bonito sistema en el que entrarán soldados a pie en el país y saldrán cajas de pino de vuelta a Wisconsin. O podría atacar la red eléctrica iraní, lo que putearía a los civiles y generaría una respuesta violenta en la que pozos de petróleo y refinerías serían destruidos, creando el colapso de la economía mundial.
Y yo me pregunto.
¿Cómo puede ser que el líder supremo del país más poderoso del mundo, un tío que tienen en nómina a miles de analistas, acceso a redes de información, inteligencia artificial y todo lo que se te ocurra, la cague de esta manera?
Porque estudió en la UdMHM.
Me imagino una sala de mando donde los generales y analistas de alto rango presentaban ante Trump sesudos informes y a otro tío con un powerpoint cutre con animaciones, gráficos de quesito en 3D y rótulos gordos en Impact de 48 puntos en los que se leía “Semos los mejores”, “Great victory”, “F*ck Ayathola” y a Trump ignorando a sus asesores con 40 años de experiencia y confiando en los subnormales que le daban la razón.
Porque sí, amigos, el poder te vuelve imbécil.
Lo sabían los emperadores romanos, que desfilaban por las calles de Roma con un tío detrás en la cuádriga diciéndoles aquello de memento mori. Recuerda que eres mortal.
Así que, si alguna vez te topas con un jefe que se rodea de palmeros, huye. Huye porque no hay nadie más peligroso y falible que quien solo quiere escuchar halagos y se cree más listo que nadie.
Jorge - Head of Geopolitics
