Hace años un amigo me contó esta historia. Resulta que a su condado llegó un tipo nuevo como Sheriff. Ya sabes. Se amplió el equipo directivo y en lugar de dar la oportunidad a alguien de dentro, ficharon fuera.
Nada que decir, la endogamia genera idiotas, si no, mira la mitad de las casas reales europeas en el S. XIX. A veces hay que fichar fuera.
Solo que este Head of Movidas en particular era un poco peliculero.
Contaba cosas que parecían un pelín invent.
Aquella sensación se confirmó cuando, meses después, pasó algo de lo que mi amigo recibió dos versiones completamente opuestas.
El tipo acabó saliendo de la compañía y poco menos que decía que se iba porque la empresa se le quedaba pequeña; mientras, alguien que estuvo en la reunión con aquel fulano, dijo que casi se encadena a la pata de la mesa pidiendo un indulto.
Una buena mentira es mucho más atractiva que una verdad aburrida.
Ojo, que esto escuece.
Entonces, ¿significa esto que tienes que mentir como un condenado para prosperar?
No, amigui, no.
Significa que tienes que contar buenas historias para impactar en la gente.
Que debes sacar brillo a tu perfil y a tu trayectoria.
Y que una buena escenografía vence a un relato tedioso.
Si necesitas un ejemplo concreto sobre cómo la gente cuenta milongas para triunfar por ahí, te dejo un ejemplo que te va a dejar de piedra, conoce al flipado más grande del mundo:
