Te voy a contar la principal motivación de una persona que tiene un cargo de poder: el miedo a perder sus privilegios.
Si sabes observar, lo ves a tu alrededor constantemente.
Gente con miedo haciendo el mal.
Te pongo un ejemplo de actualidad, en unos días comienzan las procesiones de Semana Santa, una tradición en la cual la gente se pone una túnica lila y sale a la calle acompañando una figura relacionada con algún episodio de los últimos días de la vida de Jesús.
Te lo cuento porque esta nius llega a sitios insospechados y no quiero que algún lector de, yo qué sé, el Estado de Illinois, se pierda con esto.
Aquí las túnicas se las pone la gente para pasear cruces, no para quemarlas.
Vale, ya tienes el contexto y creo que he conseguido no ofender a nadie hasta aquí, me está siendo duro, no te creas.
Es que, yo es ver a gente vestida de morado junta y pensar en el 8M, qué quieres que te diga.
Mierda.
Acabo de perder a 3 lectores fans del Ku-klux-clan y a 70 cofrades.
Sigo.
Tradicionalmente procesionaban hombres, aunque cada vez hay más mujeres formando parte de la tradición.
En Sagunto hay una cofradía que organiza una procesión muy tocha y algunas mujeres querían procesionar.
Digo bien, procesionar, porque participar, participan.
Ya sabes, remiendan túnicas, preparan comidas, limpian la iglesia, colocan flores y se quedan mirando la procesión porque, acompañar al paso, eso no lo pueden hacer.
Este fin de semana los cofrades han votado si se cambian los estatutos para que puedan participar mujeres y han dicho que no.
Uno puede pensar que esto es machismo, pero ¿qué es el machismo a fin de cuentas?
Pues, en gran medida, miedo a perder los privilegios.
Porque, si buceas en la noticia, la información está ahí, disponible para todos.
Resulta que para poder ser mayoral de esa cofradía, es decir, para poder organizar la fiesta, hay lista de espera.
Hasta 2063.
Entonces, si entran mujeres, lo que seguramente tema la gente es que haya que reasignar turnos, porque no vale solo con que entren, seguramente haya que hacerles hueco para que puedan ser mayorales.
Al final aparece en escena el miedo a perder un privilegio.
Y esto es así en todas partes.
Si alguna vez has participado en un proceso de transformación de una empresa, lo has visto.
El miedo.
Miedo de los directores a perder privilegios.
A dejar de tener secretaria. Coche de empresa. Poder.
Ayer me escribió alguien. Esto es 100% real, puedes creértelo a no.
Resulta que a su hija no le dejan participar en una procesión.
Es lo malo de los tipos con miedo: acaban siendo malvados para defender sus privilegios y ni siquiera son conscientes de serlo.
