Conozco al vampiro energético. ¿Sabes la serie de Lo que hacemos en las sombras? ¿No?
Es un falso reality de unos vampiros que comparten piso.
Es muy divertida, la verdad, aunque tengo una amiga a la que le se la recomendé y me mandó a hacer puñetas porque le daba miedo.
A ver, sale sangre, y eso.
El caso es que el personaje más divertido es el del vampiro energético, un tipo de mediana edad, calvo y con gafas que no chupa sangre.
Chupa vida.
Su modus operandi es el siguiente: entra en una sala llena de gente y empieza a explicar cosas como la forma en la que se puede cambiar el símbolo que se usa para los decimales en Excel, ya sabes, para poner 0.1 en lugar de 0,1.
Apasionante.
Roba la energía de la gente con tristezas.
Conozco a gente así.
Gente relativamente joven que te dice los años que le quedan para prejubilarse, gente a la que, si la miras a los ojos, puedes ser presa de una tristeza insondable.
Mi consejo de hoy es que huyas de esa vida.
En serio, no te conviene asomarte a los 50 y que tu único deseo sea contar las semanas que te quedan para pasar a depender del estado.
Hazlo por tu yo del futuro, elige trabajos que sean un reto.
Pasas muchas horas en el curro.
No las conviertas en una pesadilla digna de salir en Hellraiser.
