Esta frase del título es el en el país de los ciegos, el tuerto es el rey del S. XXI.
Vivimos obsesionados con el puto móvil. Obsesionados.
Ojo, todos.
Nos hemos acostumbrado a una vida cómoda donde todo se gestiona por correo, teams, slack o tickets de Jira.
¿Hay que llamar a un cliente? Mejor le mando un whatsapp.
¿Te reuniste con fulanito? Le mandé un mail.
Ojo.
Esto te da eficiencia, no te digo yo que no.
Pero hay cosas que no se pueden resolver en formato digital.
Hay temas que requieren pasar a la acción.
El correo de hoy es de los breves, casi podría caber en un azucarillo de café: si dudas, si te entra miedo, elige la opción incómoda.
Si tienes que negociar una subida salarial, no te pongas a hacer un excel o un powerpoint con tus méritos, mejor prepara un guion mental con los tres puntos que quieres poner encima de la mesa y pon una reunión.
Presencial.
Si el cliente tiene tu oferta y no sabes nada de él, levantas el teléfono y llamas. Y, si no te coge la llamada (que no lo hará), insistes hasta que lo haga y entonces, le pones en el compromiso de tener que decir si quiere seguir o no, que no se escape.
Si alguien de tu equipo la caga, no envíes un correo genérico a todo el mundo con las reglas a seguir, buscas un hueco con esa persona y tenéis la conversación incómoda.
Recuerda que esto no va de ti.
Va de los demás.
Si tu jefe no te sube el sueldo, acabarás hasta los huevos, haciendo tu trabajo a desgana y te terminarás marchando.
Le haces un favor.
Si tu cliente no te dice ni sí ni no, estáis perdiendo el tiempo los dos, pero es que él también se siente culpable de no atreverse a decirte que no, pónselo fácil.
El de tu equipo que la cagó es carne de entrar en la lista del próximo despido masivo, lo que necesita es entenderlo y actuar en consecuencia.
Ya verás como viéndolo de esta forma, todo te sale más fácil.
