Ayer me encontré con un visionario en redes.
Ya sabes, un tipo que ha encontrado una verdad que el resto de la humanidad no hemos visto y tiene que venir a liberarnos.
El muchacho colgó una foto de la estación de Atocha en Madrid de hace 30 años, en un termómetro de estos digitales que había antes, que marcaba 44 grados.
Por lo que sea, la foto estaba en blanco y negro.
A ver, no sé, yo viví los 90 y me da que ya había fotos en color, pero omitamos este detalle.
En la foto había un cartel que venía a decir lo de que en verano hace calor. Y que si estamos tontos.
La lección de hoy es que hay gente capaz de ignorar hasta sus propios recuerdos con tal de tener razón.
No sé, si tienes a partir de 20 años de edad sabrás que sí, que en verano hace calor.
Pero recordarás que junio solía ser un mes suave.
O que en septiembre refrescaba.
Yo fui a una boda a finales de octubre hace no mucho tiempo con el aire acondicionado a tope.
A ver, negar eso no es ser un antisistema.
Es ser gilipollas.
Pero, oye, de gilipollas está el mundo lleno.
Si el año que viene en invierno hiela como helaba de toda la vida y si en verano tenemos algún día puntual de calor, pero no pasamos de treinta en junio, si este patrón se repite unos añitos, reconoceré mi error.
Que el mundo no se iba a la mierda por culpa de la emisión de gases de efecto invernadero.
Ojalá sea yo el que se equivoque, también te digo.
Mientras tanto, confiaré en los datos.
Tú haz lo mismo.
Los datos son tus amigos.
En tu empresa también hay marketingplanistas y negacionistas del impacto de la IA.
No puedes convencerlos de que se equivocan, no pierdas tiempo con ellos.
