Hace unos meses te conté que la mayoría de la gente cree que sería capaz de hacer aterrizar un avión comercial siguiendo las instrucciones de la torre de contról.
Puse una encuesta en la nius y, sí, la mayoría contestó que podría.
Esta semana he escuchado a un tío que pilota un Eurofighter afirmar que, si tuviera que hacer aterrizar un avión comercial, lo más seguro es que no lo consiguiera. Que, a ver, está mejor preparado que un ciudadano medio, pero que no le gustaría tener que enfrentarse a algo así.
No sé si lo ves.
El usuario medio es un cuñao que cree que lo sabe todo.
El experto es alguien con más dudas que certezas.
Cambio radical de argumento, no te pierdas que al final enlazo con esto.
Estos días en España hemos vivido la muerte televisada de Noelia Castillo.
Si no conoces los detalles, Noelia es una persona que sufrió una infancia en una familia desestructurada, que vivió en casas de acogida y centros tutelados, que sufrió abusos… una vida triste.
Después de sufrir una agresión sexual múltiple en una discoteca, unos días más tarde se tiró de un quinto piso y no murió, quedó paralizada de cintura para abajo y con dolores constantes.
Noelia pidió un suicidio asistido, pero su familia decidió recurrir y se han tirado dos años pleiteando hasta que, este jueves, Noelia cumplió su deseo.
Las redes han ardido.
Mi opinión con esto es muy clara: si alguien decide cómo quiere marcharse de este mundo, todo mi respeto.
Es triste, pero una vida de sufrimiento no es una vida.
Te digo mi opinión y tú puedes tener la tuya, no quiero discutir, no es mi punto en este correo.
Mi punto es que la gente que se ha posicionado en contra de la decisión de Noelia argumenta que el Estado no ha sabido darle apoyo y que se ha vulnerado la voluntad de la familia.
Estas dos ideas implican por un lado que, si Noelia hubiera tenido apoyo en las casas tuteladas, le hubiera ido mejor; que si se hubiera detenido a los violadores, no habría decidido irse. Que si le hubieran dado analgésicos, no querría abandonar el mundo.
Por otro lado, cuestionan la capacidad de decidir de Noelia. Si quiere morir, es que no está bien.
Pero, que alguien tome una decisión que no entre en tu marco mental, no significa que esa persona esté loca.
Lo que pasa es que, cuando el humano medio no entiende algo, especula.
Noelia sufre depresión porque no ha recibido apoyo. Porque no ha superado la violación. Porque no le han dado medicina.
Tu cerebro busca una explicación. Y, si no la encuentra, rellena los huecos.
En España hay un protocolo para asistir a la gente que pide ser asistida en su suicidio, tiene 94 páginas y lo edita el Ministerio de Sanidad.
El paciente (o la paciente) expone su caso ante un médico responsable, y presenta una solicitud voluntaria de que quiere poner fin a su vida porque su sufrimiento es grave, crónico y es incapacitante.
Luego hay (como poco) dos entrevistas más. En estas entrevistas se valora si la persona está capacitada para tomar esa decisión y las medidas para aliviar el sufrimiento.
Para asegurar que no se trate de un arrepío, hay un periodo de reflexión entre entrevistas, esto no es como meterte en la cabina de suicidio de Futurama.
Siguiente trámite, el caso lo evalúa una Comisión que certifica que se han dado los pasos adecuados y solo si se ha actuado bien, se autoriza el apoyo para una muerte asistida.
Noelia presentó su solicitud en 2024.
Su padre presentó un recurso alegando que Noelia estaba un poco cucú.
El caso lo han visto varios juzgados de lo contencioso-administrativo, el Tribunal Superior de Cataluña, el Tribunal Supremo y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Dos años para pensarlo. Varios expertos, juristas y peritos analizando el caso. Y todos han considerado que Noelia podía decidir por sí misma.
Pero mucha gente sigue pensando que no, que si las cosas hubieran sido distintas…
En el fondo, esto es lo mismo que lo del piloto: el que no sabe, tira de cortex-precuñao.
Es una región del cerebro que rellena los huecos cosa fina.
Voy con la traca final, la que me va a traer bajas y haters. Ojo que esto que te voy a contar puede herir tu sensibilidad, pero si aguantas hasta el final, te ayudo a unir los puntos.
Hace mucho tiempo te hablé de Bob Flanagan. ¿No sabes quién era Bob? Pues si sigues creyendo que lo de Noelia te repugna, abre bien los ojos, que te voy a dar un meneo mental de cojones.
Bob tenía una enfermedad crónica que le producía dolores espantosos.
No se sabe muy bien cómo, Bob aprendió a canalizar el dolor por sus circuitos neuronales y a transformalo en placer.
Así que, su enfermedad pasó a ser un orgasmo continuo.
Como su enfermedad no le llenaba lo suficiente, Bob se hizo masoquista. Era un enfermo del dolor para provocarse placer.
Aprendió a provocarse heridas sin causarse lesiones graves.
Su especialidad era perforarse los genitales con clavos y sostener pesos con ellos.
Escuece, ¿eh?
Mi apuesta personal es que las personas que creen de corazón que Noelia simplemente necesitaba más apoyo o analgésicos, ven con malos ojos la forma que tuvo Bob de sobrellevar su enfermedad.
Que, en realidad, lo que sucede es que rechazamos lo que no entendemos.
Y, mira, en el mundo hay muchas cosas que no entendemos.
Las personas son complejas. Y la mayoría de las veces no comprendemos su comportamiento porque nos falta información y contexto.
Juzgar desde nuestra ignorancia es fácil.
Y, la mayoría de las veces, estúpido.
Así que, si no entiendes algo, antes de juzgar, infórmate bien.
Puede que no cambies de opinión pero, al menos, lo harás desde una posición más sabia.
