Ayer nos juntamos seis personas para hablar de desarrollo profesional, cambio de empleo y esas cosas.
No tenía una expectativa clara sobre lo que íbamos a tratar, pero me encontré con historias separadas en el tiempo y la distancia, pero con muchos elementos comunes.
Trayectorias profesionales muy sólidas.
Habilidades de gestión.
Y mucha incertidumbre por el futuro.
Así que estuvimos durante dos horas hablando sobre cómo manejar esa incertidumbre.
Hubo personas que contaron situaciones duras.
Muy duras.
Y eso fue algo que me sigue sorprendiendo, cómo las personas nos abrimos a contar nuestra situación si encontramos un espacio seguro.
Así que lo de ayer tuvo bastante de catarsis.
De apoyo.
De dibujar un futuro mucho más luminoso.
Te cuento algunas de las lecciones que saco de todo este proceso que llevo montando hace un par de semanas:
No llené el cupo… y menos mal. Cuando repita esto, voy a mantener grupos pequeños para dar espacio a todo el mundo, más de 6 personas hubiera sido un desastre.
Quizá tenga que cambiar el foco. Pensaba que mi público objetivo son jóvenes tiburoncitos que quieren abrirse paso a mordiscos en la pirámide corporativa, ese tipo de perfil está guay para las mentorías, pero estas sesiones de mejora de empleo tienen mucho impacto para el talento senior, supongo que porque nos cae más lejos lo de tener que reinventarnos.
Tengo que crear un capítulo específico sobre reubicación para ese talento senior.
Hoy no tengo nada más que contarte, todavía estoy lleno de sensaciones superpositivas y espero que esto me dure todo el finde.
Un abrazo!
