Si viviste a principios de los 2000 en España, viste atónito como todo resultaba ser un sueño de Resines, los Lunnis te mandaban a la cama o cómo una simpática cancioncilla absurda te taladraba el cerebro.
Euros, euros, dubidú.
Si no los quieres, allá tú.
Amigui que lees esto desde América o Abu Dabi, disculpa la referencia. En mi defensa diré que Tolstoi contaba que las historias universales se construyen desde lo local, así que tomaré esa cita cultureta para hacer lo que me salga de los huevos.
El programa consistía en que te daban una caja que podía tener pasta o no y te ofrecían dinero para que renunciaras a su contenido.
Así veo yo la vida de mucho entrepreneur, solopreneur, freelance o gente con un side project.
Me explico: hay gente que se lo monta por su cuenta, aporta a otras personas y le va bien.
Y luego está toda una marabunta que hace mucho ruido de chavales que dicen que es mejor claridad a producto.
Claro, porque Apple, Microsoft o Google llevan como 20 años vendiendo claridad, no producto.
Tú te pillas la licencia de Office por la claridad, no porque necesites hacer tablas dinámicas, ¿no?
O los que dicen que para vender sólo necesitas mentalidad. Desde luego, hay casos de gente que ha vendido cosas como la Torre Eiffel o el puente de Brooklyn, pero terminaron entre rejas.
No quiero disuadir a nadie con este correo, si lo que quieres es montártelo por tu cuenta y construir una carrera sólida, todo mi apoyo.
Pero creo que mucha gente va como los concursantes del programa, abriendo cajas a ver si en alguna está la pasta.
Si tienes un trabajo frustrante o donde te pagan poco, hay alternativas: cambia de trabajo o asciende en tu empresa.
Son las dos palancas que más impactan en tu salario a corto plazo.
En unos días te regalo un diagnóstico para tu caso. Lo lees, lloras, me ayudas a que más gente venga a la nius difundiendo esto en LinkedIn y Substack, te llevas un audio para tu caso y mejoras.
Es un camino con menos adrenalina, pero puedes construir una carrera sólida, bien pagada y con un camino claro de crecimiento.
Ya sabes, sólo por estar aquí cada mañana, leer y echarte unas risas y llevarte una melodía que se va a quedar pegada en tu cerebro todo el día.
Euros, euros, dubidú…
