Este artículo va a ser breve porque estoy en medio de la naturaleza casi sin cobertura durante unos días y me espera un encuentro con animales fantásticos.
No, no te voy a decir dónde encontrarlos.
La semana pasada me entregaron el primer PowerPoint decente que he visto hecho con IA.
No me cuentes que ya has visto muchos, porque no.
Lo que hay en el mercado es un Canva personalizado, yo te hablo de algo hecho a medida de verdad, no algo resultón que parece un folleto igual que el anterior pero con otros colores y distinta letra.
Yo te hablo de una presentación bien estructurada, que remarca los mensajes clave y que parece hecha por personas, donde cada diapositiva tiene un propósito.
Yo me di cuenta que era IA en 2 segundos, sigue cantando, pero ya es mucho mejor que lo que hace el usuario promedio.
Aunque sigue reproduciendo las cagadas del usuario promedio.
Eso es la IA, una máquina gigante para imitar lo bueno y lo aparentemente bueno.
No me voy a poner técnico, pero esas cagadas son las que te hacen sudar tinta cuando hay que cambiar la presentación.
Las que marcan una diferencia entre hacer un cambio en 30 segundos o tardar 5 minutos.
Ahora multiplica por 60 diapositivas.
Eso es la IA.
La máquina de reproducir lo esperable, no lo excepcional, lo raro ni lo que tiene impronta propia.
Sé excepcional, raro o deja huella.
Si puedes, sé todo eso a la vez.
