Vaya con el asunto, esto no te lo esperabas, ¿eh, bribona?
De vez en cuando me meto con la gente con una capacidad cognitiva elevada. ¿Que por qué?
Porque me da la gana.
Porque, verás, las personas tendemos a vernos más inteligentes de lo que somos. Aunque hay gente que, objetivamente, tienen una inteligencia privilegiada.
En castellano describimos a esas personas que saben hacer integrales triples o que te pueden recitar las consecuencias geopolíticas para la época de la batalla de Trafalgar, decimos que son inteligentes.
Pero para las que saben sacar partido de una situación, influir en otros o las ven venir de lejos, decimos que son listas.
Listo e inteligente no son sinónimos.
He conocido a sujetos con menos formación que una alpargata que eran más listos que el hambre.
Por cierto, preciosa expresión lo de “eres más listo que el hambre”.
Hay gente que combina ambas características: son listos e inteligentes. No abundan.
Si crees que eres una persona inteligente, plantéate esto: ¿alguna vez te han liado para que hagas algo que no querías hacer? ¿Llevas estancado en tu puesto más tiempo del que te gustaría reconocer? ¿Cobras menos que algunas personas a las que consideras intelectualmente limitadas?
Si la respuesta a alguna de estas preguntas es sí, me da igual lo inteligente que seas: hay en el mundo gente más lista que tú.
Así que piénsalo: por qué te liaron, por qué no te ascienden, por qué cobras menos que gente a la que consideras menos capaz. Alguien ha sido más listo que tú. Las cosas no pasan por casualidad.
En serio, piénsalo, porque hay gente que está siendo más lista que tú.
Y con este funesto pensamiento, te dejo. Porque si esto te ha removido algo por dentro, probablemente ya sabes a quién deberías mandárselo. Y si no se te ocurre nadie... quizás eres tú.
