Cada cierto tiempo un medio de comunicación publica una noticia sobre que si los jóvenes no quieren ascender, que si se toman muchas bajas, que si salen a su hora y no se comprometen…
El patrón habitual de los medios, elige un enemigo y crea un titular que polarice. Justo lo que acabo de hacer hoy yo con el asunto, pensarás.
No, lo creo firmemente.
Llevo muchas conversaciones encima con gente que no quiere estar en posiciones de liderazgo.
Algunos lo han probado y lo han dejado, ahí nada que decir.
Pero otros imaginan cómo es y les entra flojera.
No te voy a mentir, llevar equipos es como jugar al Supermario Kart: te pasas la vida corriendo, crees que lo estás haciendo bien y de repente alguien te tira un caparazón de tortuga y te pegas una hostia tremenda que te saca de la pista.
¿Sabes qué pasa? Que eso es lo que hace interesante al juego. No saber qué viene delante, si por detrás están maquinando lanzarte un rayo que te frene en seco o si has calculado mal una curva y acabarás fuera del circuito.
En la vida profesional es igual. Esa tensión es la que lo hace divertido.
Pero es que además hay cosas increíbles.
Cuando llevas equipos puedes ayudar de verdad a la gente. Hacerles crecer y estas cosas tan cursis que te dicen en las redes.
Es así, tienes ese poder.
Cuando gestionas gente no te aburres. Nunca.
Cuando tomas decisiones creces. Y, sí, es verdad que muchas de las grandes decisiones se toman en despachos a miles de kilómetros, pero un manager, un Head of Movidas tiene diez veces más capacidad de decisión que el técnico más senior del universo.
Cuando asciendes, cobras más. Y el que te diga eso de “para lo poquito que me suben no me compensa”, no tiene ni idea de qué va la vaina: un técnico tiene techo, un manager está en el camino de seguir subiendo.
Así que ya tienes la foto más completa.
Mi pregunta para ti es esta, ¿qué te está frenando para dar el paso?
No es una pregunta retórica, te lo pregunto de verdad.
Espero tu respuesta.
