La gente cree que buscar trabajo es una cosa sencilla.
Que vale con publicar por ahí y les van a llover ofertas, pobrecicos.
Que sus contactos se van a volver locos hasta encontrarles un puesto.
Ahora estarás pensando que esto que te estoy contando le pasa a los juniors, a los que acaban de aterrizar en un puesto.
No, hablo de otra gente.
Ya sabes.
Esa gente que es directora de no sé qué o Head of Living la Vida Loca y que, de repente, te plantan en LinkedIn este mensaje:
A ver.
Una persona que se define como Headhunter y Senior Recruiter, va a LinkedIn, se pone el circulico verde y publica que está “en búsqueda activa” (porque, claro, hay búsqueda pasiva), en lo que está interesada y en qué tipo de trabajo y disponibilidad tiene.
No sé si eres consciente de lo que transmite este mensaje, te lo traduzco:
Hola, no te conozco porque no sé quién eres, pero te pongo un mensaje genérico que ha creado LinkedIn para mí a partir de una plantilla para informarte de que estoy sin trabajo, que si acaso por casualidad sabes de algo, porfa haz mi curro y dile al que sea que estoy aquí.
Yo quiero…
A mí me interesa…
Puedo empezar ya (porque estoy en paro).
Comparte esto, porfa, porfa, porfa, acuérdate de mí, aunque voy a publicar esto una vez y no vas a saber de mí en tres años.
Entonces, si alguien que es experto en colocar a directivos en compañías hace esto, creo que es muy necesario un taller para aclararte que, buscar trabajo así, es una puta mierda muy gorda.
Te apuntas en el botón de abajo.

