Cuando empecé a trabajar se estaba terminando en España el despliegue de una cosa GSM/GPRS y estaba planifinificándose el UMTS.
Ya…
Que no sabes de lo que te hablo, ¿no?
Va, te traduzco.
GSM fue el estándar de transmisión telefónica digital por radiofrecuencia en Europa.
El 2G, vaya.
Sustituía a una tecnología analógica, no sé si te das cuenta del salto que supuso esto. Una red analógica tenía un alcance de la hostia, las llamadas antes de caerse se empezaban a estropear… y las redes apenas podían soportar usuarios.
A alguien se le ocurrió un sistema digital.
El GSM.
Y luego, a otro alguien se le ocurrió usar esa red para meter datos. El GPRS. 56 Kbps.
A ver, por dejártelo claro, si quisieras ver con esa tecnología la serie esa de mierda de Netflix que no sabes por qué no la dejas, que se ve que no va a ningún sitio y no va a mejorar en los tres capítulos que quedan, pues si la quisieras ver tardarías como 8h en descargar tres o cuatro minutos.
Más o menos.
Luego llegó el 3G. El UMTS, solo que al principio se le llamaba UMTS, no 3G. En esencia: más velocidad, más capacidad de datos… y apareció la Blackberry.
No sé si sabes el puto salto que introdujo la BlackBerry.
Se podían enviar y recibir mensajes de correo ¡en el móvil! ¿Tú sabes lo que esto supuso para los comerciales?
Podían ir a ver clientes y enviar los datos de la venta en el momento.
Loquísimo.
Por cierto, el UMTS introducía el concepto de modulación de código, una cosa muy guapa que al que se le ocurrió le deberían haber dado el Nobel o, al menos, un Premio Planeta, mucho mejor la modulación de código que la última novela de Juan del Val, dónde va a parar.
El 3G hizo otra cosa.
Que Steve Jobs le diera una patada en los dientes a Nokia con la creación del iPhone mientras amasaba pasta gansa.
Ya el 4G te jodió la vida. Fue la tecnología que hizo que Uber, Spotify e Instagram te convirtieran en un zombi mirando la pantalla.
Y dirás, ¿a dónde va este tío?
Voy a lo siguiente: llevamos desde hace 25 años hablando de transformación digital, pero las empresas siguen funcionando de la misma manera de mierda.
Procesos farragosos, decisiones opacas, puñaladas traperas…
Cada vez que leo por ahí que una nueva tecnología va a conseguir la transformación digital, sonrío.
Porque, sí, se han reducido manualidades, pero seguimos sin digitalizar lo importante.
Dudo que se pueda.
Las decisiones, la confianza, las adhesiones y los odios no se pueden almacenar en formato digital.
Así que tú deja que la gente siga flipando con prompts y movidas.
Estás en el lado correcto de la transformación digital.
