Hace mucho que no te lo recuerdo: el 90% de los que hablan de estrategia en redes sociales, no tienen ni puta idea de lo que es la estrategia.
Si además lo escriben con s final, “estrategias”, el porcentaje llega al 99.999%
No sé en qué momento se empezó a usar la palabra estrategia como sinónimo de técnica, tarea o actividad.
En algún momento entre hoy y hace 10 años empezó este movimiento siniestro del lenguaje.
Venga, una lección etimológica: estrategia viene de strategos, que era el nombre que los griegos daban a sus generales.
No me vengas ahora con si eran los atenienses o los tebanos, no tengo ni idea.
En esa época el general se situaba en lo alto de una colina y veía cómo se desarrollaba la batalla, te lo digo porque la estrategia es el plan maestro y los planes se trazan mejor cuando uno tiene la imagen completa.
El strategos le daba instrucciones particulares de lo que tenían que hacer a los comandantes, que no tenían la visión de conjunto.
Y luego los soldados, pues se daban a la matanza, esos eran los que ejecutaban.
Creo que así quedan claros los niveles, ¿no?
Estrategia = visión global.
Táctica = cómo se lleva a cabo la estrategia en un ámbito / momento.
Operativa = lo que hace cada individuo en un momento determinado.
Si alguien te dice que te enseña sus estrategias para crecer en suscriptores en Substack, o cómo implantar estrategias de captación de clientes, o estrategias para llevar una negociación… huele a humo.
Si eres de los que prestan atención a los detalles, te preguntarás a qué viene lo del asunto del correo. Fácil: si alguien usa un asunto de actualidad random para extraer estrategias para no-sé-qué, huye.
Ya sabes, has visto estos días publicaciones estilo “lo que la derrota de Ilia Topuria me enseñó sobre estrategia aplicada a B2B”.
A aplicar la estrategia aprendes estudiando a Napoleón o a Henry Ford, no me jodas.
Estudiando un combate de artes marciales navajeras no vas aprender gran cosa.
