¿Te acuerdas de Santa Bárbara? De la telenovela, digo. Canelita fina.
No creo que te acuerdes de Santa Bárbara, porque coincidió con mi adolescencia y de eso hace ya 250 años.
Venga, dejo la coña, hay un dicho, un refrán, lo que pasa es que la gente ha olvidado los refranes, dice así: nadie se acuerda de Santa Bárbara hasta que truena.
Santa Bárbara es la patrona de los truenos, las tormentas y los rayos porque, según la leyenda, un rayo fulminó a su propio padre tras decapitarla por convertirse al cristianismo.
Uh, qué cosas tiene la tradición católica, ¿eh?
La venganza divina hecha milagro y luego santidad.
El caso es que sí, Santa Bárbara es la patrona de los truenos y el refrán viene al caso porque, hasta que no pasa algo malo, nadie se acuerda de los problemas.
Te voy a contar una historia.
He conocido a mucho directivo que, después de dejar su empresa, ha terminado de consultor.
Nada que objetar, eh, aprovechas tu conocimiento, cobras tarifas de experto y es un trabajo bastante divertido.
El problema viene con los directivos que se quedan con la idea de que siguen siendo directivos.
Los que no han tenido más remedio que aceptar ese trabajo porque, oye, hay que comer.
Recuerdo especialmente a uno, un tipo que había sido director de no sé qué movidas, de los de salario de cien mil euros para arriba y allí estaba, trabajando codo con codo con varios consultores con salarios de 30 mil pavinis.
El tipo estaba amargado.
Desapareció un tiempo después y me lo encontré a los meses tomando un tren. El tío estaba bastante contento.
Al final había conseguido recolocarse de director de nuevo.
Básicamente hizo lo que te recomiendo hacer en el capítulo 2 del libro que recibirás si te apuntas al taller de la semana que viene.
Eso, y tener en cuenta lo que dice el capítulo 1.
Éste sí que se acordó de Santa Bárbara y actuó con un plan.
Todo esto lo contaré la semana que viene.
A los que se hayan apuntado, claro.
La info, dándole al botón.
Ah, esta tarde a las 19:00, si no has entrado, te pierdes el bonus. Un audio con mi melodiosa voz en el que te cuento cómo interpretar lo que te dice la persona que te está entrevistando.
Te lo recordaré esta tarde, que te veo despistado.
A las 19:00h hora de Madrid.
Luego, se perderá para siempre como lágrimas en la lluvia.
