¿Recuerdas alguna reunión especialmente absurda? Te cuento, en mi caso fue una serie completa de reuniones preparatorias para otra reunión.
En una antigua vida, conseguí audiencia con un tipo que se suponía que nos iba a dar negocio, mucho, así que la idea de mi CEO fue montar sesiones previas para preparar aquella.
Ya sabes.
Buscas información a saco sobre el tipo: quién es, qué vida lleva fuera del trabajo, qué le preocupa…
Luego te juntas con gente que ha hecho algo parecido, cada uno desde su óptica y preparas los temas que quieres llevar a la reunión.
Ah, le interesará esto, quizá esto otro.
Pues así dos o tres veces antes de vernos con el gran hombre.
¿Sabes lo que pasa?
Que no recuerdo quién era aquel fulano, de qué hablamos o cómo acabó aquello.
Ni siquiera puedo asegurarte que fui a esa reunión.
Lo he olvidado.
Lo que no he olvidado es lo absurdo que me pareció preparar todo en lugar de ir allí, preguntarle al tipo, escuchar, preguntar de nuevo pero afilando el bisturí y volver a escuchar.
Podríamos haber hecho eso mismo con una gallina muerta para examinar sus vísceras y predecir el futuro en lugar de usar un excel y un powerpoint, el resultado hubiera sido el mismo.
Te lo digo siempre: sólo hay dos tipos de reuniones, las que sirven para informar de algo a alguien y las que tienen como objetivo tomar una decisión.
Reunirse para adivinar lo que le interesa a un fulano random no es una reunión, es un akelarre.
