¿Habrá algo más bonito que empezar con una frase de padre? Sí, yo he pronunciado esa frase, condenando a mis hijos a un ciclo interminable de frases clichés que se perpetuarán hasta que el sol explote o nos haga explotar Donald Trump, en cualquier caso, ten por seguro que una cosa naranja será responsable del fin de los tiempos.
Te cuento la movida: el miércoles publiqué un mensaje en la red de redes sobre cómo hace veinte años me vine a vivir a un pueblo dejando la gran ciudad atrás.
Gracias a ese mensaje, algunas personas se han venido a la nius, así que, éxito total.
Pero ha pasado otra cosa.
Me ha escrito un chaval que dice que está montando una alternativa a Substack desde su pueblo en Badajoz.
Para los que no sabéis qué es esto que menciona el chaval: Badajoz es la España profunda, un lugar donde la gente resolvemos nuestros problemas tirando de navajilla.
Nah, es bromi.
Substack es la plataforma desde la que estás recibiendo hoy este correo. Es una red social con veinte millones de usuarios, así que la ambición del chaval me parece la hostia.
El caso es que me apunté sin dudarlo.
Así que hoy tengo una propuesta para ti.
No sé nada de la plataforma del chaval, no sé si funcionará, si se hundirá o si es una estafa para recabar correos de la gente y que luego les envíen el catálogo del Lidl.
Ni idea.
Pero me parece mágico que alguien quiera montar algo así desde el culo del mundo y me apetece apoyarle.
La plataforma me da funcionalidades premium si aporto suscriptores, yo no voy a dar alegremente tu correo por ahí sin consentimiento, así que si eres un loco temerario como yo, puedes contestar una breve encuesta en el botón de abajo y te uno a la fiesta.
La encuesta es muy graciosa, ya me conoces.
Así que, dale al botón de todas formas.
