Cada vez que se habla sobre procesos corporativos, alguien sufre un ataque de aburrimiento, cierra el ordenador con violencia, decide dejarlo todo para montar un chiringuito en la playa o se mete a monje budista.
No sé por qué, el tema es la leche. Lo que pasa es que se cuenta como si a la gente le apasionara ir a mirar trajes en Cortefiel.
Aquí te explico un tema superserio con mierdecilla de colorines.
Literal.
Si esa promesa no te seduce, yo no sé nada sobre el comportamiento humano.
Que te quede claro: los procesos son la madeja que teje los hilos de la eficiencia corporativa.
Oh, qué repipi, dirá alguno.
A ver, para los que lo quieren mascado: son lo que genera los ingresos en las empresas o, mejor, lo que entierra a las compañías en el basurero del desperdicio.
Te voy a contar el problema número uno de las compañías, el que hace que el dinero se escape a chorros: no tienen definido quién es el responsable de sus procesos.
Ojo aquí.
Hay empresas que dicen que no tienen procesos. Mentira, que no los tengas pintados en un powerpoint y distribuidos por toda la compañía, no significa que no existan.
Otras dirán que tienen responsabilidades claras.
Mis huevos morenos.
La realidad es que hay al menos tres puntos de solape por proceso y cinco áreas ciegas que no caen bajo el paraguas de nadie.
O todavía peor: tienes procesos con tres o cuatro responsables, que es lo mismo que no tener ninguno, porque cuando la responsabilidad es de todos, acaba no siendo de nadie.
Todo esto que te cuento te parecerá una chapa teórica difícil de imaginar en el día a día, pero te voy a contar algo que seguro que te pasa.
Llega la tecnología de moda.
Antes era un CRM tó guapo, ahora es la IA.
Y, claro, tu CEO, que no es gilipollas, quiere implantar la IA.
Le encarga el asunto al de informática, que se pone a comparar modelos y a leer en LinkedIn que si ChatGPT o Claude.
Se automatizan cositas, algunas tareas, que si la emisión de facturas, que si la redacción de informes…
Pero ahora llega lo bueno: ponte a sistematizar eso.
Porque las facturas son cada una de su padre y de su madre, los informes se hacen a retales y la IA se dedica a procesar mierda empaquetada en botes de colores cada uno almacenado en una alacena distinta.
Cuando preguntas que quién es el responsable de generar la cagarruta rosa o el zurullito azul, resulta que nadie lo sabe, o hay dos responsables de cada cosa o yo ese día no vine que estaba estreñido.
Soy consultor desde 2005 y llevo intentando arreglar con tecnología las cagadas acumuladas durante años por empresas que no estructuraron su responsabilidad.
Así que, amigo futuro emprendedor, líder de una compañía o sufridor de toda esta movida, dale importancia a los procesos y distribuye la responsabilidad con cabeza.
Hazlo o muere sepultado por mojones gigantescos.
Yo más gráfico no puedo ser.
