Te voy a contar cuál es el error número por el que fracasan los proyectos: porque la gente no escucha. Uno habla, mientras habla los demás están a por uvas, luego alguno de los que escucha replica, mientras el que había empezado a hablar está como Homer pensando en donuts. Y así funciona la cosa, más o menos. El 80% del trabajo de una persona que lidera es comunicar. Estos días he lanzado la movida esta de la encuesta porque pensaba que te iba a ayudar. No me entiendas mal, ha sido un pequeño éxito, en unos días somos 100 más por aquí. La nius la empezé con unas 50 personas. Pero pensaba que te iba a hacer más gracia, la verdad. Que te serviría para pensar, para entender dónde estás, por supuesto. Pero también que te molarían los retos colectivos. En mi cabez la idea era la leche. Pero no ha sido así. No te culpo, es cosa mía. Como te decía al principio, hay que escuchar más a la gente. Con atención. Meterte en su cabeza y estar atento a lo que quieren. Yo he creado esta nius con un objetivo: que la gente que tiene hambre de crecer en un entorno corporativo sin genuflexiones lo haga y lo haga más rápido. Igual es que no quieres crecer. O que lo que quieres es vivir tranquilo. No lo sé. Si me lo quieres contar, hoy mis ojos son todo tuyos. Jorge - Head of Deep Listening
Las empresas comunican mal. Es así. He visto empresas milmillonarias que generaban una oferta imposible de comunicar de manera coherente a sus clientes. Pero no te vayas a pensar que el producto era un sofisticado fondo de inversión en la bolsa malaya con un fideicomiso y varias ventanas de salida cada tercera luna llena si cae en piscis, no. Telefonía móvil y conexión a internet. Que sí, que en los 2000 aquello parecía ciencia-ficción, te sentías como el señor Spok hablando a miles de kilómetros con tu tía Jacinta la del pueblo mientras estabas en la FNAC a ver si comprabas o no el disco de los Strokes. Pero hoy, no tienes wifi y es como si te dejan encerrado en una habitación hermética que se queda lentamente sin aire. Pues aquella gente tenía un catálogo de tarifa con más opciones que una empresa de tornillería. Tú sabes que, si tienes muchas opciones, decides mal, ¿no? Hay un experimento muy famoso que se hizo con mermelada, verás, resulta que Ricky Martin… Este chiste solo para la gente que peina canas. Nah, resulta que en un supermercado ponían tres tipos de mermelada, la gente llegaba, pillaba y se iba. Si ponían 20 tipos de mermelada, la gente se abrumaba y no compraba. Cuando comuniques, ponlo fácil. Pocas opciones. ¿Quieres? Bien. ¿No quieres? Bien. Por ejemplo, tengo un test. Si lo haces, sabrás por qué no te ascendieron a principio de año. Claro que, igual prefieres no saberlo. Lo entiendo. Saber lo que uno hace mal escuece bastante. El test se hace aquí Luego te llegará el resultado y unas instrucciones. Si no te llega, contesta a este correo y me lo cuentas para arreglarlo. Y si ya has hecho el test y quieres el audio donde te cuento cómo arreglar tu problema, pasa por esta publi de linkedin, comenta y comparte. Además la publi incluye una foto de mi yo del pasado, cuando todavía era inocente y creía en las movidas de los libros de autoayuda. Este era yo hace 10 años ¿Lo he explicado bien? Estupendo. Jorge - Head of Communication
Yo fui un gilipollas que se creía que merecía un ascenso. ¿Lo merecía? Tenía méritos para recibirlo pero, ¿lo merecía? No. Tenía dos problemas, el primero era de actitud: nadie me veía como líder. El segundo, nadie me veía haciendo lo que toca para ascender. Otras cosas, sí, pero no las cosas que demuestran liderazgo. ¿Te ha pasado? Si te ha pasado, ya sabes que tengo un test, lo completas y te llevas un diagnóstico gratis de lo que te pasa. El test 🗒️ El test te va a decir lo que tienes que mejorar, pero no cómo hacerlo. El qué. No el cómo. El cómo te lo cuento en un audio. Ya he enviado algunos. Otros están por enviar, saldrán hoy. Entonces, si quieres el audio, es fácil, después de hacer el test te llegan unas instrucciones, las sigues, vas a un mensaje mío de linkedin, compartes, comentas, me escribes contándome lo que has hecho y es tuyo. Así de fácil. Yo gano suscriptores, tú ganas un audio por poner un comentario en LinkedIn. A mí me parece un trato cojonudo. Es más, si te da cosa comentar, no vaya a ser que lo vea tu jefe, puedes enviarlo de tapadillo a otras personas que comenten y compartan: si llegamos a 100 compartidos+comentados en linkedin te llevas un pdf con un plan de acción. En fin, hagas lo que hagas, te deseo lo mejor. Si crees que puedes solo, adelante. Si no necesitas ayuda ni un atajo, tira. Seguro que llegas tarde o temprano. A mí me costó 6 años, pero oye, seguro que tú llegas antes. O puedes hacer el test. Busca el botón amarillo. Besis. Jorge - Head of Good Intentions
Ayer lancé un test muy simpático y muy formal para que tengas claro el motivo por el que no estás en la rampa de salida para ascender. Porque tienes claro que hay un motivo principal, ¿no? Puede ser que seas un poquito paquete haciendo tu trabajo, o que no te conozca nadie en la empresa, solo tu compi el rarito que murmura cosas ininteligibles en voz baja mientras escucha death metal a todo volumen en sus auriculares. Que sí, que es muy majo, lo que tú quieras, pero siendo colega de ese fulano no vas a entrar en la lista de los populares, los popus, que dicen ahora los chavales. Puede que tu problema sea otro. Que la gente te conozca, pero crea que eres la que sirve los cafés, envía correos o crea powerpoints. Quiero decir: que las únicas relaciones que cultives sea con gente que se siente con la capacidad de empuñar el látigo para pedirte que hagas cosas, más cosas, más rápido y mejores. O quizá tienes otra tara diferente. Que te lleves bien con todo el mundo, cultives relaciones, tu jefe sepa cómo se llama tu perro, pero que te vean como al pagafantas que es muy majo, que todo el mundo se ríe con sus gracietas, pero que vuelve solo siempre a casa a jugar con su manivela porque nadie le ve como un empotrador potencial. Si haces bien todo lo anterior, igual lo que te hace falta es un plan. Un plan donde digas qué quieres, cuándo lo quieres, qué vas a hacer para conseguirlo y qué vas a hacer si no pasa. ¿No sabes cuál es tu caso? Pues dale al botón de abajo: ¿Te consideran para un ascenso? Cuando hagas el test, tienes que meter tu correo, vale este mismo. Al hacerlo, te envío el resultado y unas instrucciones. Pinchas el enlace del correo, te lleva a un post de LinkedIn (si tienes cuenta, claro, si no tienes no vayas). Comentas en ese post y compartes. Haces una captura de pantalla del compartido, respondes al correo que te llegó con el resultado y adjuntas esa captura. En 24/48h te envío el audio con acciones para resolver tu problema. Hay más. Si entre todos compartimos mucho en LinkedIn, hay tres regalos extra para los que comenten y compartan: Si llegamos a 50 acciones → Un audio secreto muy molón. Si alcanzamos 100 → Un pdf con un plan de acción. Esto lo recibirán todos los que completaron el test, es un regalo colectivo. Soy así de generoso. Si llegamos a 200 → Una sesión en directo para aclarar dudas. ¿Quieres ver cómo va la cosa? El marcador Bueno, pues espero que todo quede claro. Ah, sí, la lección de hoy. No tengo ni puta idea de marketing y aquí estoy, creando una campaña que, de momento, me ha traído a casi 40 personas nuevas (holi!). No esperes a estar preparado al 100% a no ser que seas astronauta o neurocirujano. Jorge - Head of Marketing.
Tengo una cosita para ti. Es un test. Ya sabes, llevo unas semanas dando la turra con esto. Voy a soltar una frase de esas que odio: tiene un look&feel muy de LinkedIn. Vamos, que es azulito y con emojis. ¿Por qué lo publico en LinkedIn? Me alegra que me hagas esa pregunta, verás, si tú vas a pescar bacalao, te vas a las aguas frías del Atlántico Norte. Igual en el Mar Cantábrico hay algún bacalao, no lo sé, pero seguro que en el Mediterráneo al único bacalao que encuentras es a ese inglés que se ha pasado con la sidra y se ha puesto a hacer balconing. Pues yo busco gente que trabaja en edificios altos con cristales. Sé que esa gente está en otros mares, pulula por Instagram, Twitter y OnlyFans. Pero no soy yo de abrirme un perfil en la otra red azul. Así que el test te lo dejo listo por aquí. Y viene con regalos. De momento a los regalos sólo se llega siguiendo unas instrucciones en LinkedIn, así que si no tienes cuenta, no puedes recibirlos… O sí… Lee el correo. Si entre todos llegamos a un objetivo y mi post lo revienta, te llevas un regalico también. Si haces el test, claro. Lee y progresa Jorge - Head of Testing
Pero no es hoy, es mañana. No hay correo hoy porque he estado poniendo todo a punto. Mañana te llega un correo con un enlace. Entras, completas el test, metes tu correo (el de siempre, al que te llega esto) y recibes el resultado. Eso ya te da pistas sobre si vas a ascender el año que viene. Si te quedas con ganas de más, pues en el correo que recibes te voy a llevar a un post de LinkedIn. omenta, comparte y asegúrate de que me sigues. Haz una captura donde se vean tu comentario y compartido, contestas a ese correo del diagnóstico con la captura, y te llevas un audio donde te cuento cómo mejorar eso que te está lastrando (tardaré 24/48h) Ojo. Si entre todos llegamos a 50 acciones (comentar + compartir + seguir), todo el mundo que conteste el test se lleva un bonus: otro audio secreto muy guay. Si llegamos a 100… pero no vamos a llegar a 100. Ay, si llegamos a 100. Ahí todos los que han comentado y compartido se llevan un pdf con un plan para ejecutar los próximos 12 meses. Y si llegamos a 200… pues monto un directo exclusivo para que me preguntes en vivo. Así que, ya sabes. Today is not the day. It’s tomorrow. Jorge - Head of Trabalenguas Comparte por ahí. Compartir
Ayer empecé a leer Hábitos Atómicos. Me jode mucho la estructura de los libros de autoayuda estadounidenses porque siempre es igual: Primero, la historia de superación motivacional estilo “hace tres semanas estaba en la mierda, mi pareja me había dejado, me apareció una enfermedad terminal rarísima y le debía pasta a Vito Corleone, pero gracias a mi método supermolón, ahora soy millonario y tú también puedes serlo”. A ver, esto está algo exagerado, ya tú sabes. El caso es que aguanté el prólogo lacrimógeno del tipo al que le reventaron la cabeza con un bate de beisbol pero decidió seguir jugando al beisbol porque, oye, será por deportes, luego se mazó, triunfó en la vida y ¡a vender libros! En realidad Hábitos Atómicos no triunfa por su prosa, triunfa por su promesa. La promesa de que un esfuerzo chiquitín sostenido tiene un gran impacto en el largo plazo. A lo que voy: la estructura de estos libros, te decía, es siempre igual. Pillan una historia ilustrativa en cada capítulo y van introduciendo conceptos. Un coñazo. Pero la primera historia del libro mola, la verdad, trata del equipo de ciclismo británico que empezó a introducir cambios pequeños y lo reventó. Es una historia que mola porque incluye detalles absurdos, como que empezaron a guardar las bicis en un camión pintado de blanco por dentro porque así se ve el polvo y se evita que las bicis sufran a la larga. A la gente le encantan los detalles absurdos. Voy con lo que te prometí al inicio. ¿Crees que no tienes una historia interesante? Pues piensa en los próximos 30 segundos en un recuerdo que se ha quedado en tu cabeza y no sabes por qué. Cuanto más antiguo, mejor. Ahora intenta averiguar por qué tu cerebro ha almacenado eso pero has olvidado un recuerdo tan aparentemente importante como tu último día de colegio. Ya tienes tu historia. 30 segundos. De nada. Jorge - Head of Great Memories Comparte por ahí si te ha volado la puta cabeza Compartir
Hace unos años tuve en mi equipo a una persona que hacía un trabajo muy bueno, pero con una situación personal muy delicada. Por motivos que no vienen al caso, esa situación le hacía trabajar en horarios un poco peculiares. Creo que conectamos profesionalmente y en un momento se sinceró conmigo y me trasladó los detalles de lo que le pasaba. Un tema muy, muy feo. Yo empatizaba, claro, si te dijera lo que pasaba, tú también empatizarías. Mi problema era que no en todos mis proyectos podía tener a alguien trabajando así, porque había reuniones de equipo o con el cliente a las que no podía venir. Nos las apañamos para que funcionara, en la empresa apareció un proyecto más largo en el que encajaba bien su perfil y la colaboración terminó. Años después llegaría la pandemia y, de golpe, todo el mundo se acostumbró a trabajar así. Desde entonces, he participado en al menos una docena de colaboraciones con gente al otro lado del charco o en sitios como la India, personas con las que no se puede trabajar de forma síncrona. Y hemos hecho que funcione. No sé si gestionas gente, pero déjame darte un consejo igualmente. Apunta. Si hay voluntad para integrar al que tiene un problema o una situación temporal en la que no puede llegar al 100%, se puede resolver aplicando un concepto muy básico: la humanidad. Se han encontrado restos de neandertales con graves heridas que les impedían caminar y que sobrevivieron años ayudados por la tribu. No sé por qué hay gente en las empresas que se empeña en ser peor que los neandertales. Jorge - Head of Humanity Comparte por ahí Compartir Sí, el correo de hoy y el de ayer están relacionados. Estoy asistiendo a una demostración de micromanagement y decisiones lamentables en mi entorno personal que me va a dar para la próxima temporada entera de la nius. La gente con carguito a veces se vuelve muy pequeña.
Este era el título de una canción dicharachera que cantaban en La Hora Chanante. Si no lo viste en su día, luego te lo pones y te ríes. Hay que decirlo más! Te voy a hablar del manager rastrero. Es un tipo de persona que pulula por las oficinas, que ha llegado a su posición más alta, que es bastante irrelevante, y se siente frustrado porque se cree merecedor de cotas superiores. El manager rastrero solo tiene dos objetivos: el primero es jubilarse, cuanto antes, mejor. El segundo es divertirse mientras le llega la hora de la diversión. ¿Cómo se divierte? Fácil. El manager rastrero busca debilidades de los subalternos por deporte. Se divierte fuertemente enemistando a la gente del equipo. Aislando a algunos del resto. La mayor habilidad del manager rastrero es interpretar las normas de manera peculiar, solo por putear. Por ejemplo, si se autoriza un límite de gastos en viajes de, no sé, 150€ por noche y 60€ en dietas, el manager rastrero entenderá que su obligación es gastar 150 y 60 siempre, aunque eso suponga buscar durante más tiempo y tener que pillar un hotel más lejos del curro. El manager rastrero no quiere solucionar los problemas, quiere que los trabajadores s quiten del medio. ¿Que alguien no se lleva bien con otro alguien? A otro departamento. ¿Que no quiere? Pues acoso hasta que caiga la baja. Luego se quejará de que los trabajadores pillan la baja porque son unos blanditos. El manager rastrero no deja hablar a nadie. Cuando alguien le pida poder hablar, responderá sin sonrojo “pero si estás todo el rato hablando”. El manager rastrero puteará a un empleado y le hará creer que el responsable es otro. No sé, se presentará alguien con una lesión del túnel carpiano y duplicará la carga de trabajo para el resto. Cuando se quejen, dirá que la culpa es del que no puede sostener el ratón. Igual crees que el manager rastrero no existe. Existe. El manager rastrero no entiende de humanidad, solo acata sentencias judiciales. Aunque pensará que el juez es gilipollas y no tiene ni pajolera idea. Así que, llegados a este punto, lo único que puedes hacer es decirlo más. Lo de hijodeputa, digo. Y, si te toca cerca, salir corriendo. No hay manual para tratar con un manager rastrero. Solo hay distancia. Si lo tienes encima, busca la puerta. Hoy. No mañana. Jorge - Head of Angry Thoughts Comparte por ahí Compartir Suscríbete ahora
No se habla mucho últimamente de Kant en mis círculos de referencia. Ya sabes, amigos, familia o influencers con gafitas de lentes rojas. De estoicos pongo la mano en el fuego, y no la pierdo, a que sí has oído hablar. Estoicos mal, claro. No sé por qué no se habla de Kant, porque el tipo inventó el teletrabajo antes de que un flipado se fuera a Bali a enganchar olas y tomar un té matcha desde un café onlain en medio de la jungla. Kant no salió de Königsberg en su puta vida. A ver, ¿quién en su sano juicio querría salir de Königsberg? Una ciudad con temperaturas suaves, que oscilan entre los dos y los cuatro bajo cero a principio de año. Una ciudad que dio origen a la teoría de grafos. Esto de los grafos es guapísimo, resulta que Euler resolvió el mítico problema de los siete puentes de Königsberg y luego ya, pues aquello derivó en un subconjunto de la matemática. El número e se llama número e por Euler. Aquí nos limpiamos la boca con jabón para hablar de Euler. Nos quitamos el sombrero, cuando se menciona Euler. Nos cambiamos la muda después de pensar en Euler. Bueno, esto ya ha derivado mucho por derroteros insospechados (guiño-guiño). Kant. El tío que más influyó en la filosofía moderna, con perdón del tito Friedrich, no salió de su ciudad. Nunca. Y a ti te regatean el teletrabajo. El mundo está muy mal repartido. Este mensaje no es para ti, es para tu jefe. Mira, si crees que no se puede hacer un trabajo de oficina desde cualquier lugar con la máxima calidad, te mereces vivir en Königsberg sin poder salir de allí hasta que te mueras. Besis. Jorge - Head of Remote Work Organisation Comparte por ahí. Con tu jefe, sí coño, con tu jefe. Compartir Suscríbete ahora
A ver, esto no es la iniciativa Dharma, que si no pulsas un botón cuando un contador místico llega a cero se pone una sirena a vociferar UAAAAAH! UAAAAAH! UAAAAAH! y temes porque llegue el fin del mundo. No. Si esto no te llega un día, no pasa nada. Bueno, pasa. Verás, escribo este correo para meterme en tu mente cada día. Ahora igual te sientes sucio. Te aguantas. ¿Cuántos posts de LinkedIn, Substack u OnlyFans has leído hoy? ¿Siete? ¿Veinte? ¿Doscientos cuarenta y ocho? El problema que tenemos hoy en día es que estamos sometidos a demasiados impactos. Demasiados. En época de los Bridgerton, Lady Whistledown escribía su gaceta satírica mencionando bailes elegantes y comentarios veladamente maliciosos y la alta sociedad londinense tenía entretenimiento para una semana. Hoy, Whistledown tendría que decirte “mira”, “Haber, a ver, haver”, soltar palabrotas y, aun así, caería en la irrelevancia la mayoría de las veces. Escribo para que me recuerdes. Y tú deberías hacer lo mismo en tu empresa cada día. Taladrar el cerebro de los que te van a dar un ascenso o te van a dar más pasta el año que viene. Cada día. Cada puto día. Nadie va a pensar que eres pesado por mantener una conversación. Jorge - Head of Periodic Conversations Comparte por ahí. Compartir
Hace años un amigo me contó esta historia. Resulta que a su condado llegó un tipo nuevo como Sheriff. Ya sabes. Se amplió el equipo directivo y en lugar de dar la oportunidad a alguien de dentro, ficharon fuera. Nada que decir, la endogamia genera idiotas, si no, mira la mitad de las casas reales europeas en el S. XIX. A veces hay que fichar fuera. Solo que este Head of Movidas en particular era un poco peliculero. Contaba cosas que parecían un pelín invent. Aquella sensación se confirmó cuando, meses después, pasó algo de lo que mi amigo recibió dos versiones completamente opuestas. El tipo acabó saliendo de la compañía y poco menos que decía que se iba porque la empresa se le quedaba pequeña; mientras, alguien que estuvo en la reunión con aquel fulano, dijo que casi se encadena a la pata de la mesa pidiendo un indulto. Una buena mentira es mucho más atractiva que una verdad aburrida. Ojo, que esto escuece. Entonces, ¿significa esto que tienes que mentir como un condenado para prosperar? No, amigui, no. Significa que tienes que contar buenas historias para impactar en la gente. Que debes sacar brillo a tu perfil y a tu trayectoria. Y que una buena escenografía vence a un relato tedioso. Si necesitas un ejemplo concreto sobre cómo la gente cuenta milongas para triunfar por ahí, te dejo un ejemplo que te va a dejar de piedra, conoce al flipado más grande del mundo: Versión LinkedIn Versión Substack Jorge - Head of Great Lies
No lo hagas, no lideres un equipo, todo son problemas, todo son marrones, todo son responsabilidades. Desde arriba te van a querer mangonear, desde abajo te van a usar de ariete, de colchón o de hombro para llorar. ¿Tus colegas de profesión? Unos malabaristas que bastante tienen con lo que tienen. ¿Los proveedores? Te van a intentar estafar a la mínima. ¿Los clientes? Primos lejanos de los esclavistas sureños. No lideres un equipo, hazme caso. Tu familia te dirá que no les dedicas tiempo. Tus amigos pensarán que eres un pringao, un explotador o ambas cosas. ¿Por qué haces esto? ¿Por qué te empeñas? ¿Es por pasta? Emprender te traerá más lereles. ¿Por ego? Métete a político y pisa cabezas. Ah, que es por mejorar la vida de otras personas… pues entonces vete a una ONG. No te dediques a esto. Claro que… Si quieres influir en cómo se hacen las cosas. Cobrar por encima de la media. Decidir. Ser parte de la conversación que importa. Tener algo que contar al final del día. No conozco otra profesión en la que puedas hacer todo eso. Si es tu caso, entonces, sí, tira. Jorge - PinHead Comparte con tus amigos… y con tus enemigos. Compartir
Si estás en esta nius es por dos cosas: por las risas y por ver si se me escapa una migaja de conocimiento arcano supersecreto que te ayude en tu progresión ascendente por la pirámide trófica corporativa. Te voy a resolver lo segundo de un plumazo. Para progresar solo te hacen falta cuatro cosas, las mismas que a las plantas: un buen sustrato, riego constante, relacionarte con plantas parecidas y unas flores bien vistosas. El sustrato es la rentabilidad y el crecimiento de tu compañía, si esto falla, olvídate de prosperar, a no ser que saques el machete, la navaja de Albacete y una minigun. Lo del riego lo tienes que hacer tú, eres una planta con habilidades motrices: tienes que hacer cosas que otros aprecien, mejorar en lo que haces, cuidar de otras plantitas… Relacionarte es vital, creo que no hay que explicar mucho. Y luego están las flores. En la naturaleza los organismos han desarrollado técnicas para reproducirse. La reproducción es la actividad más importante que deberías desarrollar a ojos de la naturaleza, a la que le importan una mierda los individuos y que solo premia su capacidad de prosperar. Así que si crees que arrinconado en una esquina va a venir alguien a ofrecerte sexo salvaje un ascenso, vas mal. Hay que emperifollarse. Hay que ir a buscar a esos abejorros que te pueden polinizar. Así es la naturaleza, te aguantas. ¿Tienes miedo a hablar con un jefe? No ascenderás. ¿Te da cosica publicar en LinkedIn? No te ofrecerán oportunidades. ¿Te aterra alzar la voz en una reunión? Perfil junior de por vida. Así que empieza a quitarte tonterías, no lo haces por ti, lo haces para que tu empresa pueda disfrutar de tu enorme talento. Jorge - Head of Danza de Cortejo Pre-apareamiento Comparte por ahí. ¿O te da miedo? Compartir
La teoría de las branas y los universos paralelos es una flipada bastante guapa y más compleja de lo que crees. A ver, si eres un físico teórico, entonces no. Si eres un humano medio, esto te va a volar la cabeza. A ver, el problema del universo es que la gravedad es tremendamente débil. Comparada con las otras fuerzas, es una puta mierda. ¿No te lo crees? Hay trenes que levitan por electromagnetismo. Así que la gravedad es débil. No sabemos por qué. Algunos científicos creen que la gravedad se esconde en dimensiones que se pliegan sobre sí mismas. Otros creen que la gravedad se difunde hacia otros universos que se tocan con el nuestro en una especie de superficies llamadas branas. Brana viene de membrana. ¿Qué esperabas, un físico teórico marketero? No jodas. En realidad la teoría de los universos paralelos es indemostrable de momento. Hay científicos que dicen que si una teoría no se puede demostrar, no es ciencia, es onanismo intelectual. Y aquí es donde la metáfora se pone interesante. Porque en tu empresa también hay gente que vive en un universo paralelo. Y la mecánica es la misma. Hay tres branas que a veces se tocan: La del que no entiende el negocio. Esa pasa mucho empresas que hablan de innovación y disrupción pero venden carne al peso. La del que no entiende los procesos. Cree que se contrata sin pedir permiso y se asciende por ósmosis. La del que no entiende las relaciones. No ve filias, fobias, envidias. Esas cosas que en realidad mueven todo. Hay gente que vive en una de las tres branas. Hay otra que vive en varias a la vez. Y luego está la peor categoría. La fuerza de gravedad es débil. Tan débil que existen los agujeros negros, esas bestias cósmicas de las que ni la luz puede escaparse una vez entra en su campo gravitatorio. En tu empresa también hay de esos. Gente que no solo vive en un universo paralelo, sino que tiene tanta densidad emocional que arrastra a quien se le acerca. Te chupan la sonrisa, el lunes, la carrera y la salud mental. Cuídate de esa gente. Si los identificas a tiempo, escapa. Si no, te tragan. Y nadie va a venir a sacarte. Jorge - Head of AntiGravity Comparte por ahí, sobre todo con ese colega que está orbitando peligrosamente cerca de uno. Compartir
Hoy te hablo de elecciones. No, joder, no de esas elecciones que haces cada cuatro años para elegir al próximo grupo criminal que va a encontrar formas creativas de robar tu dinero. Elecciones personales. Te cuento, hace poco alguien me pidió colaborar para hacer un directo en una red social. Quedamos, yo pensando que nos íbamos a tirar a la piscina, y no. Era para ver de qué hablábamos. El tipo me cayó muy bien y me propuso quedar para otro día. ¿Para hacer el directo? No, para prepararlo y discutirlo. Me da que no lo vamos a hacer. Culpa mía, ojo, tengo mucho curro y preparar algo así lleva tiempo. Mientras tanto, leí algo que dijo Carla, me gustó y le propuse ir a Substack. Sin guion, sin preparación, a pelo. ¿Salió bien? No. Hubo problemas con la conexión, lo que cortó un poco la espontaneidad. ¿Hubo momentos guapos? ¡Guapísimos! Empezamos a hablar de trabajar en entornos internacionales, acabamos metidos en un charco criticando la sinceridad criminal de los holandeses, el liderazgo de hagoloquemesaledeloscojones de los chinos… Mi segundo lema es #NingúnColectivoSinOfensa. Lo que te quiero contar: nunca vas a estar preparado para hacerlo bien. Si crees que puedes, inténtalo. No va a salir perfecto, pero siempre es mejor intentarlo que quedarte en el puto sofá a ver si echan algo interesante en la tele. Las cosas chulas pasan cuando caminas sobre el alambre. Jorge - Head of Skydiving Comparte por ahí Compartir Vaya cojonales, yo aquí recomendándote lanzarte y llevo como tres años diciéndote que voy a lanzar un test que no terminas de ver. Paciencia, estoy en ello.
En una hora tienes una cita con y conmigo aquí Por si se te había pasado. Jorge
Me meto mucho con los gurusitos. Ya sabes, los que persiguen la libertad financiera a base de mentalidad, rutinas y claridad. Los que te dicen que lo único que tienes que hacer para triunfar en la vida es no ser flojo. Perseverar. Claro que, a la frase siguiente, te cuentan aquello de que si quieres hacer cosas diferentes, lo que tienes que hacer son cosas diferentes. Lo dijo Einstein, proclaman. Einstein, coach motivacional de día, físico teórico de noche. O te largan alguna mierda sobre liderazgo cuántico. Einstein es el padre de la cuántica, el hombre le pegaba a todo. Por lo que sea, de la transformación de Lorentz y del impacto de la relatividad general en el pensamiento occidental, de eso no te hablan los gurusitos. Quiero que te quedes con esa idea del pensamiento gurusito, porque es la clave de por qué nos estamos volviendo gilipollas: los gurusitos dicen chorradas que es fácil confundir con ideas brillantes o innovadoras para que tú te sientas listo. El objetivo es que pienses, hostia puta, si he pillado la idea, qué listo soy. En tu curro es parecido. Tu Head of Marketing Gromenauer es capaz de soltarte una cosa del estilo Tenemos que mejorar el awareness para atraer más leads e identificar los touchpoints del journey de cliente para mejorar el engagement y reducir el churn y quedarse tan a gusto. Esta frase tiene tres virtudes: deja a gente fuera (los pringaos que no hablan el puto idioma del área), hace que los de dentro se sientan listos y… no dice casi nada. Literalmente esa frase dice tenemos que hacer las cosas mejor. Bravo, Sherlock, ahora sé un valiente y dime cómo. Mi consejo hoy no es que evites a los gurusitos: es imposible. Mi consejo es que aprendas a identificar los mensajes vacíos y que huyas de ellos como de la peste. Jorge - Head of Mindset, Routine and Clarity. Comparte por ahí Compartir Suscríbete ahora
Dwight dijo una vez que… ¿Cómo que qué Dwight? Eisenhower, ¿conoces a muchos Dwight tú, o qué? Bueno, pues dijo que los planes son inútiles, pero que planificar lo es todo. Resulta que en el ejército americano, en West Point, usaban mapas de Alsacia y Lorena para entrenar antes de la I Guerra Mundial. Y tú jugando al Risk. Pues los milicos decidieron cambiar los mapas, total Europa les importaba una higa. Lo que pasa es que luego un señor con bigotito amante de la pintura decidió invadir Polonia, por lo que sea, así que EEUU terminó entrando en la guerra. ¿Adivinas justo dónde combatieron? En Alsacia y Lorena. Años después Mike Tyson apostilló: todo el mundo tiene un plan, hasta que le suelto la primera hostia. A ver, no dijo eso, pero en inglés suena mucho peor, créeme. Luego Tyson acabó un poco como Hannibal Lecter, pero esa es otra historia. En fin, ¿tienes un plan? Porque no tener un plan es una mierda. Si quieres ascender necesitas un plan. Y no hay más. Si lo tienes, guay. Si no lo tienes, lo llevas crudo. Hazle caso al tito Dwight. Jorge - Head of Movidas Comparte por ahí Compartir Suscríbete ahora
¿Conoces el concepto de necroporra? ¿No? Es la hostia: júntate con unos compis y adivina cuándo va a palmar un personaje famoso. Ya, que esto es macarra hasta para mí. Venga, bajemos el nivel, juguemos a la asciendeporra. El nombre es una mierda, pero va de lo siguiente: ¿quién ascenderá el año que viene? ¿Ese que sonríe en todas las reuniones? ¿La que dice qué gran idea cuando el jefe acaba de soltar una gilipollez del tamaño de Wisconsin? ¿El que llega a las 5:30 y se va a las 23:00? Vas mal, ¿eh? El degustador de ojetes tiene un problemilla, básicamente la gente se da cuenta y acaban evitándolo. Al pringao nadie le conoce. Y que va buscando el infarto a base de echar horas en la ofi, ese asciende a otro plano de existencia. No, si al final esto va a acabar siendo una necroporra. Vamos al valor: la actitud que asciende es otra. Asciende el que ve la mierda y la arregla sin pedir permiso. Asciende el que dice no cuando toca, aunque todos le miren con cara de acojone pensando que va a recibir una carta de rrhh dándole las gracias por todo. Asciende el que tiene mal día y no genera un vórtice de mierda que arrastra a todos a un abismo de desesperación y locura. ¿Sabes quién no asciende? El amargado permanente. El que entra a la oficina con cara de funeral (todos los caminos llevan a la necroporra). El que en cada reunión dice lo de is qui isti ni finciini. Que igual tiene razón, ojo. Pero llevar razón no asciende a nadie. Es al revés, cuanto más razón tiene el cabreado permanente, menos asciende. Porque demuestra cada día que él SÍ ve los problemas y el resto no. Y a la empresa no le gusta que le restrieguen la cara con sus propias mierdas. Le gusta que se las arreglen sin hacer ruido. Si te has reconocido en este perfil, lo siento. Tienes dos opciones: o cambiar de actitud, o cambiar de empresa. El consejito del día: la gente que asciende no es la mejor. Es la que la empresa quiere ver subir. En unos días (puedes hacer una porra con esto), te comparto una encuesta. La rellenas y ves cuál es tu problemilla. Luego me ayudas a difundir la palabra y te llevas un audio. Estate atento. Jorge - Head of Tuesday Face Comparte por ahí, sobre todo con ese compañero que lleva 8 años teniendo razón en todo y no entiende por qué no asciende.