Te he ido dando mandanga estos días con el tema de las reuniones, es lo que pediste, así que aquí tienes lo tuyo. ¿Queda claro para qué sirve una reunión? Mejor dicho, ¿queda claro para qué no sirve? Una reunión no sirve para preparar otra reunión, no sirve para confraternizar, desde luego no es para hablar de lo que hicieron once tíos en pantalón corto en un trozo de cesped en medio de la ciudad anteayer, no es un espacio para sacarle brillo al ego, humillar a nadie o sugerir que media humanidad es monguer. No quiero decir que una reunión tenga que ser robótica, ojo. Digo que su objetivo no es nada de lo anterior. Ya te lo conté esta semana, en la reunión se informa o se decide. Punto. Sabes lo que es una matriz RACI, ¿no? No, no es el Real Automóvil Club Italiano. Son las siglas de Responsible, Accountable, Consulted, Informed. Básicamente, en un proyecto alguien tiene la responsabilidad y solo hay uno en la reunión (A), del resto puede haber varios: alguien ejecuta (R), a alguien le preguntan (C) y a otros solo les cuentan (I). ARCI no suena tan guay, supongo, así que se quedó RACI. En una reunión todo el mundo tiene un papel. Unos son R, otros I, pero todos van a cumplir con su papel. Los que deciden son la R y la A, la A es la que manda y no siempre ejecuta, pero tiene la última palabra. Los de la C van por si las Rs y el A tienen dudas, los I son los que callan y otorgan. No hay M. De Mamoneo, del que va solo porque no tiene otra cosa que hacer pero le importa una puta mierda lo que se debata en la reunión. Tampoco hay NC, de Narcisista Crónico, ese que va a las reuniones a presumir de todas las cosas que hace y de las que se inventa. Tampoco hay T, de Torturador, ese que cuando abre la boca genera más miedo que otra cosa. Esto de la RACI, te parecerá una gilipollez, pero manejar este concepto te sitúa muy por encima del ciudadano medio que trabaja en una oficina. Así que, ahora que sé que sabes, empieza a usar este nuevo conocimiento. Jorge - Head of Accountability Comparte por ahí Compartir
¿Recuerdas alguna reunión especialmente absurda? Te cuento, en mi caso fue una serie completa de reuniones preparatorias para otra reunión. En una antigua vida, conseguí audiencia con un tipo que se suponía que nos iba a dar negocio, mucho, así que la idea de mi CEO fue montar sesiones previas para preparar aquella. Ya sabes. Buscas información a saco sobre el tipo: quién es, qué vida lleva fuera del trabajo, qué le preocupa… Luego te juntas con gente que ha hecho algo parecido, cada uno desde su óptica y preparas los temas que quieres llevar a la reunión. Ah, le interesará esto, quizá esto otro. Pues así dos o tres veces antes de vernos con el gran hombre. ¿Sabes lo que pasa? Que no recuerdo quién era aquel fulano, de qué hablamos o cómo acabó aquello. Ni siquiera puedo asegurarte que fui a esa reunión. Lo he olvidado. Lo que no he olvidado es lo absurdo que me pareció preparar todo en lugar de ir allí, preguntarle al tipo, escuchar, preguntar de nuevo pero afilando el bisturí y volver a escuchar. Podríamos haber hecho eso mismo con una gallina muerta para examinar sus vísceras y predecir el futuro en lugar de usar un excel y un powerpoint, el resultado hubiera sido el mismo. Te lo digo siempre: sólo hay dos tipos de reuniones, las que sirven para informar de algo a alguien y las que tienen como objetivo tomar una decisión. Reunirse para adivinar lo que le interesa a un fulano random no es una reunión, es un akelarre. Jorge - Head of Magic Meetings Comparte por ahí Compartir
Ayer te propuse una votación, va ganando lo de las reuniones. Es increíble, cientos de miles de años de evolución y los humanos seguimos necesitando ayuda para interactuar con otros humanos. A ver, piénsalo un momento, el ser humano moderno, tal y como lo conocemos apareció hace unos trescientos mil años. Aunque, en honor a la verdad, hasta hace setenta mil no empezó a expandirse por el mundo y prosperar. Tomemos esta cifra y pongamos que cada generación dura un promedio de treinta años, eso significa que tienes unos dos mil y pico ascendientes. Tus padres, tus abuelos, tus bisabuelos, así hasta dos mil y pico. Es una burrada. Esa gente tuvo la suficiente inteligencia social como para encontrarse y entablar una mínima conversación antes ponerse a generar a tu ascendiente. Y hoy, en pleno 2026, cuando Clod, el primo listo de XatGPT amenaza con quitarte el trabajo, sigues sin saber manejar bien una reunión. Vale, yo no digo ná, es lo que quieres, es lo que tendrás. Faltaría más. A sus órdenes, mi sargento. Estos días te iré dando lo tuyo. Solo una cosa antes de despedirnos, ¿te has dado cuenta de que llevo un rato entreteniéndote y no te he contado nada? Así funcionan el 90% de las reuniones a las que asistes. Mañana empezamos a arreglar esto. Jorge - Head of Great Stories Comparte por ahí Compartir
¿Cuándo fue la última vez que te susurraron algo así en el oído? ¿Hace poco, perillán? Ay, qué suertudo. Lo pregunto en masculino porque sé que los tíos somos menos de decir ese tipo de cosas, así nos va en la vida de lo lelos que somos. Al lío, hace mucho que no te pregunto, ¿a ti de qué te interesa que hablemos esta semana? Verás, estos últimos meses me empeñé en contarte cómo montar un plan para ascender, hubo gente que se puso muy a tope con esto, pero esperaba más. Luego me ha dado por hablar de temas random y estoy preparando un material para multiplicar tu visibilidad en LinkedIn, una cosa guapísima que casi nadie usará porque la gente se preocupa por el qué dirán, a pesar de que estoy descubriendo que tengo bastante más alcance que cuentas que son el doble que la mía. Eso llegará sí o sí, cuenta con ello, un documento tela de canalla, ya sabes cómo me las gasto. Pero te tengo algo abandonado. Lo sé. Me meto en mi planeta y me da lo mismo ocho que ochenta. Así que, ¿qué te preocupa? ¿Qué quieres leer estos días de calor sofocante? Una de las opciones es fake. No, la última no es. Te lo digo porque luego se llena esto de graciosos queriendo saber cómo salir sin una demanda judicial de una relación inapropiada en el trabajo, a eso no te puedo ayudar. Pues eso. Hoy me apetece escucharte. Dime cositas. Jorge - Head of Everything
Pilla tu IA favorita. Claude, ChatGPT, el chatbot del Telepizza… la que quieras. Pídele una tarea, que escriba algo. Espera unos minutos. Lee. A nada que tengas un mínimo de criterio, vas a ver cosas bien, vas a ver cosas mal y vas a ver cosas de IA. Ya sabes. No es estrategia, es supervivencia, mierdas de estas contrapuestas. Entonces le vas a pedir cambios. La IA va a obedecer (qué remedio, no tiene otra) y vas a volver a revisar y a pedir ajustes. Eso es lo que hace un elevado porcentaje de los managers que conozco. No te sonrías, que tú también lo has hecho. Van a su equipo, le piden una tarea, la ponen en un Excel, un Jira o un kanban, rellenan un informe de no-sé-qué vainas, completan facturas, se toman un café con el cliente para hablar de la nada en lugar de comentar formas de incrementar los ingresos del servicio, vuelven, revisan el trabajo del junior y sueltan… Dale una vuelta. Y te quedas pensando, date una vuelta tú, una vuelta de las buenas, hasta que te veas a ti mismo por detrás y te entren unas ganas terribles de patear ese culo de huevón. Darle órdenes a alguien y supervisar lo que hace no es liderar. No sé si ha quedado claro: liderar es pillar a un grupo de gente, convencerles de que tienen que ir de un sitio a otro, llevarles por una ciénaga pantanosa llena de caimanes y narcotraficantes, y que vayan contentos y dando palmas. Por eso es jodido liderar. Porque tienes que sostener al equipo en las buenas y en las malas. Eso no tiene nada que ver con dar instrucciones vagas y ambiguas, ni con monitorizar las pausas para el café que hace el equipo. Por eso la gente lo flipa tanto con la IA. No porque les resuelva la vida, no. Porque les sale el pequeño tirano que muchos llevan dentro. Jorge - Head of Freedom Comparte por ahí Compartir
Hoy hablamos tú y yo de copiar vs. robar. La mayoría de la gente copia la superficie, como los falsificadores cutres. Mira, tú no puedes falsificar el Gernika, todo el puto mundo del arte sabe que el Guernica está en el Prado, pero igual sí puedes crear una falsa obra llamada Apuntes para el Guernica , una que pintó Picasso en el 37 para preparar su mural más famoso. ¿Ves por dónde voy? ¿No? Joder, hoy estás dificilillo, ¿eh? Venga, te cuento una historia con miga, ¿conoces a Han van Meegeren? No, no juega de medio centro en el Ajax, ese no es. Van Meegeren era un falsificador que se especializó en crear falsos Vermeer. Sabes el cuadro de La joven de la Perla, ¿no? Ese Vermeer. Pues Van Merenguen estudió las pinturas de la época, el tipo de pincel, el lienzo, usó procesos químicos para que todo pareciera más envejecido… y se la coló a muchos millonarios. Lo que hacía ese tío no era copia. Era recreación artística. Pillaba una idea que podría haber querido pintar Vermeer, planificaba cómo ejecutarla y ¡a pintar! ¿No te gusta el arte? Pues esto es lo mismo que hizo Flo con Chiquito de la Calzada. Por si hay algún despistado, Chiquito era un cómico algo peculiar que tenía frases muy características. Flo era un imitador que se dedicó a tomar la base de Chiquito y expandirla a niveles loquísimos. Si te preocupa que esto no sea ético, piensa que el propio Picasso no inventó el cubismo. Lo copió de unas esculturas tribales africanas que tenía un amigo suyo con pasta. Roba ideas, hazlas tuyas y mejóralas, ¿hay algo más bonito que recibir una herencia y aumentarla? Jorge - Head of Robbery Comparte por ahí Compartir
Si eres junior, lo tienes jodido ahora mismo. Las empresas han cerrado el grifo para la contratación de nuevos chavales que nutran sus huestes. Si eres senior, lo tienes jodido ahora mismo. Las empresas han frenado la ejecución de planes de desarrollo. Si eres manager, lo tienes jodido ahora mismo. Las empresas no están ampliando la capa directiva, así que no vas a ascender. No sé si lees las noticias, pero todo esto se atribuye a la IA. Nah, es mentira. No es por la IA. Es por los ciclos. ¿No conoces los ciclos? Los ciclos de expansión y contracción de los mercados. El término me lo acabo de inventar, lo que te voy a contar es cero académico, pero en mi experiencia va así: El ciclo arranca cuando la confianza de la gente está on fire. Se contrata mucho, se contrata bien, un chaval recién salido del instituto entra, no sé, en una obra y se levanta 1.500 lereles al mes sin ningún tipo de experiencia previa. Luego llega una crisis, ponte tú que había una cosilla con unas hipotecas basura que los grandes fondos de inversión han empaquetado con activos triple A y ¡bum! Crisis en tu puta cara. Antes de los despidos, llega el miedo. El miedo se instala entre la gente y luego, sí, luego ya llegan las congelaciones salariales, se frenan planes de carrera, la gente se va a la calle. Empieza la curva hacia abajo del ciclo, la contracción. ¿Dura mucho? Depende, hasta que la confianza se instala de nuevo entre la gente que tiene que invertir, entonces se vuelven a activar cosas. ¿En qué momento estamos ahora? En la parte del ciclo donde la gente con poder de decisión tiene miedo y no lo admite. Y cuando alguien tiene miedo, busca excusas. La IA es guay porque suena a futuro, suena a inevitable, suena a que no es culpa de nadie. Pero los ciclos han existido siempre. Antes de la IA estaba la crisis del ladrillo. Antes del ladrillo fueron las empresas de internet. Y en todos esos ciclos hubo gente que salió reforzada y gente que salió machacada. ¿La diferencia? Los que salieron reforzados no dependían de que la empresa los validara. Tenían reputación propia. Gente que los conocía, que los buscaba, que los recomendaba. Una red que no desaparece cuando te mandan un email de People a las 4 de la tarde del viernes. Eso es lo que los ciclos no pueden destruir. Así que si estás esperando a que la empresa te ascienda, te forme o te reconozca para empezar a construir eso: mala noticia. No va a ser fácil en este ciclo. Y en el siguiente tendrás que empezar de cero otra vez. Empieza ahora. Con lo que tienes. Donde estés. Jorge - Head of Uncertain Times Comparte por ahí Compartir
¿Te da cosita hablar en público? ¿Te intimida? ¿Eres el patito feo de las reuniones? La gente introvertida suele tener problemas con esto de intervenir ante otros, así que te voy a contar algo que he recordado esta semana. La mejor técnica que puedes usar para mejorar tu oratoria es grabarte delante de una cámara y observar en detalle cada gesto y cada palabra. Todo el mundo sabe qué hace bueno a un orador: mantiene una postura firme, mueve la cabeza dirigiéndose a las distintas personas de la audiencia, no tartamudea, usa pocas muletillas… Lo haces el tiempo suficiente y, si no mejoras, es que no le has puesto empeño. Pero hay otra técnica. Absurda. Que te va a joder la vida, ojo. Si la aplicas me vas a odiar. Consiste en identificar tics de malos oradores. En averiguar cuáles son sus muletillas. Por ejemplo, yo mismo evito hacer un tic un poco feo que me sale natural porque un amigo tenía el mismo, una especie de chasquidito con la lengua al acabar las frases. Así que, cada vez que me hablaba, yo esperaba el chasquidito, hasta el punto de que aquello acabó siendo una tortura para mí. Otra vez tuve una directora que, cada vez que hablaba, metía muchos aaaah, eeeeeeh. Me fijaba tanto, que terminé preguntándome cómo yo era el único que pensaba que la tipa era odiosa. Esa es la técnica. Encuentra lo que otros hacen mal, te fijas hasta aborrecerlo. Te jode la vida. Te mejora la oratoria. Jorge - Head of Weird Techniques Comparte por ahí Compartir
Me flipa el tema de los incentivos porque si están bien diseñados, impactan muchísimo en los resultados y si están pensados estilo voy a tirar este dado de veinte caras y lo que salga, te matan al equipo, que empieza a ir al trabajo como si fueran los protas de The walking dead, que un día les jode el chiringuito una horda de zombis, al otro viene Negan con el palitroque ha hacerles pupita. El otro día estaba viendo una peli sobre una doctora que lo pasa muy mal. Por cierto, ¿te has fijado que el cine sólo cuenta la vida de médicos, bomberos, policías y mafiosos? Tú ahí partiéndote las neuronas con el excel, que al que le ponen de prota es un tipo de Brooklin licenciado en partir caras. La doctora de la peli lleva una vida arrastrada y tiene una operación que sale mal. En su hospital están implantando una política de transparencia que implica publicar las estadísticas de los cirujanos. Qué bien, pensarás. Es mucho más seguro que te opere alguien que sabes que tiene un historial estupendo. Pero la doctora, que es la heroína de la historia, tiene otra idea. Su argumento es que, si se implanta el sistema, pasarán dos cosas. La primera es que los médicos veteranos no se atreverán a dejar a los residentes operar, porque un error les puede joder la carrera. La segunda es más chunga. ¿Operarías a un paciente complicado sabiendo que te va a joder la estadística? Ya sabes, varón, 52 años de edad, 1,75 de estatura, 93 kilos de peso, fumador desde los 15, con hipertensión, diabetes y pies planos. Ostia, abre ahí, a ver, a ver, ¡inoperable! Cierra eso y vamos a comer un bocata, Mike. Los sistemas de incentivos son las arterias que bombean motivación al equipo en forma de bonus anual. Cuando empieces un nuevo trabajo, pregunta por el sistema de incentivos. Si es fácil y claro, bien. Si aquello parece un laberinto que ríete tú de la declaración de la renta, huye. Jorge - Head of Clear Path Definition Comparte por ahí Compartir
¿Has visto en redes la imagen esa de un helado que costaba 120 pesetas en los noventa y ahora no baja de tres pavazos y encima es diminuto? Se ha repetido mucho como metáfora de lo mal que está la vida últimamente. Pues yo tomé esa imagen y añadí cosas que han bajado de precio desde los 90. Cosas como los ordenadores personales. No sé cuánto costó el primero que llegó a casa, pero ya te digo yo que entre 100 y 200 mil pesetas, que al cambio son 600-1.200 euros. Como ahora, dirás. Como ahora los cojones. Ahora un móvil de gama media tiene más potencia de cálculo que mi Intel 286 de la época. En el monitor de fósforo te dejabas los ojos. No había Excel. Vamos, que lo que podías hacer con aquello estaba bastante limitado. En los 90 un móvil era cosa de empresarios con pasta. Hoy los llevan hasta los niños de 2 años, sobre todo en un Vips a la hora de la comida. Por cierto, ¿para cuándo la prisión permanente revisable para los padres que plantan el móvil a niños de teta? Para los que además suben el volumen a toda hostia como si a todos nos tuviera que interesar lo que hace Pocoyó, para esos directamente lapidación con cáscaras de pistacho. Verás, todo lo digital es deflacionario. La idea es sencilla, en los años 60 un tal Moore observó que aproximadamente cada dos años la capacidad de cómputo de los dispositivos se duplica. Esto aplica a todo. A la capacidad de transmisión de datos, por ejemplo. Hace 20 años ni siquiera existía Whatsapp, nos apañábamos con mensajes o con datos que te permitían enviar correos, solo texto; hoy puedes ver una peli de Netflix en el móvil y lo raro es que haya un corte en el servicio. Esto afecta a tu trabajo. Antes existían delineantes que dibujaban a mano, contables de usaban calculadora o copistas que mecanografiaban textos. Ya no hay. Los cálculos de estructuras, la optimización de una red móvil o una campaña de marketing se apoyan en herramientas complejas y caras que han sustituido a humanos. Ahora nos quejamos de la IA que viene a destruir el trabajo. Pero la IA es solo un acelerador. En algún momento esta ola de automatización pasará del mundo digital al físico a lo bestia. No sé si crees que la gente se mete a recoger fresas en un invernadero a 50 grados de temperatura por gusto. O si conducen camiones porque escucharon a Loquillo en su juventud. La automatización va a llegar más pronto que tarde y tiene que ser así porque en 2050 la población mundial va a decrecer. ¿Significa que la deflación llegará a los tomates o a los helados? No lo sé, porque si los líderes mundiales se empeñan en cortar las cadenas de suministro de la energía y las materias primas, los precios seguirán al alza. Pero es razonable pensar que esto pasará. Se estima que, si mañana los camiones fueran autónomos, el coste del transporte por carretera caería entre un 30 y un 50%. O sea: el futuro debería ser deflacionario conforme la automatización pase del mundo digital al analógico. Así que puede que tu trabajo valga menos mañana. A no ser que hagas cosas de humano. Como gestionar equipos. No hay nada más humano. Has elegido bien. Jorge - Head of Radical Automation Comparte por ahí Compartir
Antes de ofenderte: eres, soy, semos. El ser humano es social y gregario, es una condición necesaria para la supervivencia muy útil en ciertas ocasiones, pero un lastre en el mundo moderno. Lo has visto en YouTube en un video añejo, entra un tipo a un ascensor y ve que todo el mundo, en lugar de mirar hacia la puerta, se coloca en dirección opuesta. Inquietante, ¿no? El tipo se queda mirando a los demás como si fueran zombis y… acaba volteándose y mirando hacia donde mira todo el mundo. Uno, otro, otro más. Hay una versión moderna en la que la gente, al llegar al ascensor, se pone un casco de moto. Si en lugar de casco de moto hubiera una diadema con un pene, la gente se la pondría igual. Interrumpo el correo 10 segundos: lo de las diademas con pollas para despedidas de soltera, ha pasado de moda, ¿verdad? Ufff, menos mal. Eres gregario. No pasa nada, entiéndelo, asúmelo, cámbialo. Ser gregario no te hace especial. Entender que lo eres y que vas a hacer cosas que cambien tu condición, sí. Ahora piensa en los ascensores corporativos que tomas cada día y sus rituales. Venga, piénsalo. ¿Cuántas veces has entrado en la ofi en la que, sin previo aviso, ya no está Paco y has hecho, igual que hace el resto, como si no pasara nada y nunca hubiera existido Paco? ¿Normalizas que cuando hay una bajada loquísima en las ventas la gente se comporte como los músicos del Titánic y finja que todo sigue como siempre? ¿Has aplaudido en una reunión una decisión que sabías que era una solemne idiotez, porque todos asentían con la cabeza mientras escuchaban? Claro que sí. Todos lo hemos hecho. Y ahora, venga, la lección. El criterio propio cotiza al alza. La voz reconocible. La opinión genuina. Yo, más claro, no te lo puedo decir. Asume que eres un pelele. Deja de serlo. Jorge - Head of Amor Propio Comparte por ahí Compartir
Si le preguntas a alguien ahora qué haría si tuviera una máquina del tiempo, lo más seguro es que te dijera alguna variante de “viajaría a hace 10 años y compraría bitcoin”. Ya sabes. Invertiría en pisos en 2000 para vender en 2006, compraría acciones de Amazon en 2002… El almanaque de Regreso al futuro ha hecho mucho daño. Pero párate un momento y piensa en que mañana tienes la posibilidad real de viajar a un momento del pasado. Pasar unas horas en tu propia vida de hace 10, 15 o 20 años pero con lo que sabes hoy. ¿Adónde irías? ¿De verdad lo único que harías sería asegurarte el futuro económico de hoy? No lo creo. Si me lo preguntas a mí, lo tengo claro. Viajaría a un fin de semana cualquiera en los que mis hijos estaban empezando a hablar y caminar, me echaría otra siesta con ellos durmiéndose poco a poco sobre mí, mientras van cerrando y abriendo los ojos hasta dormirse y me quedaría mirando sin más. Volvería a una tarde en la piscina con amigos a los que hace 20 años que no veo. Me tomaría de nuevo ese café con una amiga que se marchó antes de tiempo. Volvería a esos viajes familiares en los que acabábamos discutiendo pero que crearon recuerdos que no se van. Me despediría mucho mejor del primer amor de instituto. Escucharía de verdad lo que decían mis abuelos, no con oídos de niño. Volvería al momento en el que tonteaba con mi mujer, y me reiría de lo idiota que me ponía. Me vería a mí mismo en mis primeras veces, en esas que descubres algo que luego te marcará de por vida. ¿Adónde volverías tú? No existe la máquina del tiempo. No puedes recorrer tu vida hacia atrás ni revivir de nuevo algo. Pero puedes hacer algo mejor. Crear hoy los recuerdos que te acompañarán dentro de 5, 10 o 20 años. Sé que asusta. Entender que te queda menos tiempo para hacer cosas que recuerden los demás es aterrador. Pero puedes elegir hacer mucho mejor las cosas que te quedan. Jorge - Head of Great Memories Comparte por ahí Compartir
Conozco al vampiro energético. ¿Sabes la serie de Lo que hacemos en las sombras? ¿No? Es un falso reality de unos vampiros que comparten piso. Es muy divertida, la verdad, aunque tengo una amiga a la que le se la recomendé y me mandó a hacer puñetas porque le daba miedo. A ver, sale sangre, y eso. El caso es que el personaje más divertido es el del vampiro energético, un tipo de mediana edad, calvo y con gafas que no chupa sangre. Chupa vida. Su modus operandi es el siguiente: entra en una sala llena de gente y empieza a explicar cosas como la forma en la que se puede cambiar el símbolo que se usa para los decimales en Excel, ya sabes, para poner 0.1 en lugar de 0,1. Apasionante. Roba la energía de la gente con tristezas. Conozco a gente así. Gente relativamente joven que te dice los años que le quedan para prejubilarse, gente a la que, si la miras a los ojos, puedes ser presa de una tristeza insondable. Mi consejo de hoy es que huyas de esa vida. En serio, no te conviene asomarte a los 50 y que tu único deseo sea contar las semanas que te quedan para pasar a depender del estado. Hazlo por tu yo del futuro, elige trabajos que sean un reto. Pasas muchas horas en el curro. No las conviertas en una pesadilla digna de salir en Hellraiser. Jorge - Head of Energy Comparte por ahí Suscríbete ahora
Hace muchos años conocí a L. Era una persona bastante entusiasta, con una forma de trabajar pelín caótica y una flipante capacidad de pronunciar más palabras por minuto de las que yo era capaz de procesar. Una vez asistió a una especie de taller sobre clima laboral en la empresa y volvió entusiasmadísima porque la gente lo que más valoraba en aquel lugar era participar en proyectos chulos. Primera lección de vida: no confundas correlación con causalidad. En aquella empresa la edad media sería de 35. Cuando eres joven lo que quieres en la vida es aventura y riesgo, hacer cosas importantes y dejar una huella. Cuando eres joven eres más propenso a abrazar la realización personal antes que el dinero. Y no se trata de que en tu vida vayan apareciendo responsabilidades y te cambien la perspectiva, no: L., a pesar de su relativamente corta edad tenía ya dos churumbeles. Me gustaría volver a escanear a L. hoy en día. Estoy seguro de que sería una persona muchísimo más pragmática. Porque las empresas no son máquinas de generar ilusión, son máquinas de generar ingresos y rentabilidad. Te dirán que buscan el bienestar del empleado y, si tienen suficiente volumen de negocio, lo harán, porque un empleado contento participando en un trabajo con significado es más feliz y rinde más. Pero no te engañes, las técnicas latigueras también funcionan y las empresas lo saben. La presión, un nivel no muy elevado de amenaza constante y la incertidumbre son tres elementos que mantienen a la gente alerta y trabajando como locos. Quiero que tengas esta información porque ahora está en tu mano elegir. Si pudieras escoger para tu equipo, ¿qué harías? ¿Elegirías la zanahoria o el látigo? Ya, que tú me dirás que siempre la zanahoria. Aquí viene la lección amarga, querubín: muchos mandos intermedios se queman por soportar la presión para que no llegue a los equipos. Y ojo, porque lo normal es que las empresas cambien poco a poco de incentivar con zanahoria a coger el látigo y luego retomar la zanahoria. Esta es la amarga realidad del líder de equipos. Sé que L. estaría de acuerdo conmigo. Ahora que la conoces, elige bien cómo la usas. Jorge - Head of Bitter Truth Compartir PD. Eh, que no podemos terminar de bajona! Lo bueno es que puedes hacer más por la gente de tu equipo que los que toman las decisiones en la cima. Ese es tu superpoder.
Bueno, lo de que este correo salga por la tarde acaba hoy, mañana vuelve el horario normal, ya sabes, a las 7:04 (si no se tuerce nada, también te digo). Vuelve el valor, las risas, el ponerme faltón con cualquier colectivo susceptible de molestarse por ello, la nius por la que te suscribiste y que anhelas en silencio cada mañana. Pero déjame que termine esta serie sobre herramientas para mejorar tu posición en la pirámide trófica con un consejo y un anuncio. Bueno, déjame, digo. Como si tuvieras otra opción. Bueno, a lo que voy, te voy a decir una cosa importante de verdad. Deja de esconderte detrás de la pantalla del ordenador. Mira, yo todo esto de hacer el cafre en redes lo hago por dos motivos: el primero es para captar suscriptores, obvio. Denúnciame por eso. Pero el segundo, el importante, el que te aplica a ti, es el siguiente: que veas que con un poco de caradura y sentido del humor te puedes crear una marca personal hoy. No te digo que me imites en las formas, no hace falta. Lo que digo es que pierdas el miedo. Que alces tu voz. La tuya. Y que actúes como si fuera el mayor tesoro del universo. El mundo no es de los que se quedan quietos mientras las cosas chulas pasan a su lado, es de los valientes. Atento la semana que viene que te voy a regalar una guía paso a paso con mis truquis para reventar LinkedIn. Jorge - Head of Visibility
¿Qué nos está pasando? Empresas que no encuentran gente, gente que no encuentra empresas, peña puteada dándose de baja porque no aguantan más, jefes que dicen que ya no hay compromiso y que la gente se da de baja a nada que le dices que el Excel que presentó el jueves pasado era una castaña. A ver, voy a decirte una cosa muy clara: mi objetivo en mi trabajo es asegurar que vendamos ganando el máximo dinero, a la vez que el cliente se lleva la mejor solución posible. Te lo repito. Esto no va de ganar lo justo para sobrevivir, porque si solo ganas lo justo acabas sufriendo y entregas una puta mierda. Si solo cobras lo justo no puedes innovar, ni invertir ni nada. Si cobras lo mínimo, estás muerto. Pero, ojo. Esto tampoco va de cobrar lo máximo para que luego otro se lo lleve crudo. Aquí venimos todos a compartir el riesgo, eso de que yo pongo el capital, yo me llevo los beneficios es una mentira como un piano. He estado en muchas empresas. En muchas. He conocido a gente con los huevos cuadrados y pasan el día buscando formas creativas de no hacer nada; también a otros que se parten los cuernos cuando hace falta, que se tiran a la piscina aunque no sepan si hay agua, que lo dan todo. A estos no les puedes engañar dos veces. Una sí, dos no. A los buenos no se les engaña. Las empresas necesitan a gente buena que inspire a otra gente para que se vuelva mejor. Estamos en una época donde parece que el contrato social está más roto que nunca. Necesitamos un nuevo contrato social. Uno que ponga las cosas en su sitio, que permita compartir responsabilidades, riesgos y beneficios. Yo quiero que estés dispuesto a hacer lo tuyo: a que tu empresa gane el máximo con tu trabajo. A cambio sólo quiero reciprocidad para ti, que estés en un sitio donde te paguen por lo que vales. Creo que es buen trato. ¿Tú no? Jorge - Head of Social Contract Compartir
Es raro, ¿no? El proceso mental de alguien que recibe un correo pidiéndole que comparta algo, me refiero. Cuando empecé con esto del test para que sepas si te van a ascender, te diste cuenta de que mi objetivo nada disimulado era llevar la newsletter a 3.000 suscriptores y pensaste algo así como, «Mira el listo, quiere que le hagamos el trabajo gratis. Qué original.» Al día siguiente quizás dijiste, «Bueno, tampoco es para tanto, un clic no me cuesta nada.» Luego, «Aunque claro, si lo comparto y no es bueno, quedo yo como el recomendador de gilipolleces delante de mi Head of Movidas en LinkedIn.» Después, «¿Y si leo primero hago el test, leo el post y luego decido?» Y lo leíste. Y dijiste, «Oye, tiene gracia esto.» Y luego, «Pero es que yo no soy muy de compartir cosas.» Y luego, «Aunque si fuera un TikTok con gente haciendo el idiota, sí que se la pasaría a tres personas antes del desayuno.» Y luego, «Pero esto no es TikTok, claro.» Y luego, «Pero tampoco es el típico newsletter de gurú con bullet points y frases que se supone que dijo Einstein.» Y luego, «¿Y qué gano yo con compartirlo?» Hoy es el día en que te respondo a esa pregunta. Si conseguimos los 3.000 suscriptores la semana que viene, llegan recursos de mucho valor para ganar opciones de ascender sin bajarte los pantalones ni hacer el ridículo. No el tipo de recurso que ya tienes en cinco carpetas sin abrir. El otro tipo. Ojo, esto solo le llega a los que han hecho el test y han compartido. Lo peor es que no voy a dejar de insistir. Porque cada día que pasa, esa vocecita que dice «total, un clic» va a seguir ahí. Y las preguntas que ya rondan tu cabeza: este tío escribe diferente… no me está vendiendo nada raro… ¿cómo será lo que regala a los que comparten en LinkedIn? Van a seguir aumentando. Soy un pesado que te revienta el buzón cada día, lo sé. Puedes verlo como algo negativo. O puedes imaginarte que, si los correos gratuitos son así, cómo será lo que le cuento a la gente que me da su atención de verdad. Tienes tres opciones. Le das al botón, lo compartes, y pasas el resto del día tranquilo sabiendo que hiciste una buena obra sin donativo ni palomitas. O no lo compartes, te olvidas, y dentro de tres semanas te encuentras con la newsletter con 3.000 suscriptores y piensas «ojalá hubiera empujado cuando me lo pidió». O me mandas un correo diciéndome que soy un pesado y un egocéntrico. Pero te digo una cosa: puede que sea un pesado y un egocéntrico, pero esto sí que vale la pena compartirlo. Aunque solo sea porque cuando lleguen los audios prometidos, vas a querer haber estado en el bando de los que empujaron. Alguien con criterio no pasa el resto del día pensando «debería haberlo compartido» para al final no hacer nada. A reventar las redes Jorge Head of Direct Instructions
Hace mucho que no te lo recuerdo: el 90% de los que hablan de estrategia en redes sociales, no tienen ni puta idea de lo que es la estrategia. Si además lo escriben con s final, “estrategias”, el porcentaje llega al 99.999% No sé en qué momento se empezó a usar la palabra estrategia como sinónimo de técnica, tarea o actividad. En algún momento entre hoy y hace 10 años empezó este movimiento siniestro del lenguaje. Venga, una lección etimológica: estrategia viene de strategos, que era el nombre que los griegos daban a sus generales. No me vengas ahora con si eran los atenienses o los tebanos, no tengo ni idea. En esa época el general se situaba en lo alto de una colina y veía cómo se desarrollaba la batalla, te lo digo porque la estrategia es el plan maestro y los planes se trazan mejor cuando uno tiene la imagen completa. El strategos le daba instrucciones particulares de lo que tenían que hacer a los comandantes, que no tenían la visión de conjunto. Y luego los soldados, pues se daban a la matanza, esos eran los que ejecutaban. Creo que así quedan claros los niveles, ¿no? Estrategia = visión global. Táctica = cómo se lleva a cabo la estrategia en un ámbito / momento. Operativa = lo que hace cada individuo en un momento determinado. Si alguien te dice que te enseña sus estrategias para crecer en suscriptores en Substack, o cómo implantar estrategias de captación de clientes, o estrategias para llevar una negociación… huele a humo. Si eres de los que prestan atención a los detalles, te preguntarás a qué viene lo del asunto del correo. Fácil: si alguien usa un asunto de actualidad random para extraer estrategias para no-sé-qué, huye. Ya sabes, has visto estos días publicaciones estilo “lo que la derrota de Ilia Topuria me enseñó sobre estrategia aplicada a B2B”. A aplicar la estrategia aprendes estudiando a Napoleón o a Henry Ford, no me jodas. Estudiando un combate de artes marciales navajeras no vas aprender gran cosa. Jorge - Head of Strategy Comparte por ahí. Compartir
Ayer me recordó una suscriptora que mis correos últimamente van más tarde. Te explico, estoy de promo. Durante este mes mi objetivo es llegar a más gente. ¿A cuánta gente? Te lo resumo rápido: quiero que cada trabajador de oficina en España haya oído hablar de mí. Que me quieran o que me odien, pero que me conozcan. Es más, que me odien muchos y me quieran unos pocos que estarán aquí en la lista. Así que estoy dándole caña a recoger correos, correos que luego venderé a un príncipe nigeriano amigo mío… nah, joder, yo nunca haré eso. Como tengo ambición pero no sé de informática, la última parte del proceso requiere hacer una tarea manual, así que ahora por la mañana la completo y este correo le llega a todo el mundo, nuevos y no nuevos. Y por eso tienes que esperar un poquito últimamente para recibir esto. Lo que me lleva al tema del día: objetivos. Te voy a decir algo sobre los objetivos: la gente los elige mal. Por ejemplo, alguien llega a los 40, se da cuenta de que su vida es bastante triste y se pone a correr. Si además viene de una ruptura traumática después de años de convivencia, pues entonces va y se compra la equipación completa. Reloj de 400 pavos, zapas con adamantium, esas cosas. Y luego se marca un objetivo: correr una maratón de aquí a final de año. Ojo. El objetivo debería ser entrenar para poder correr la maratón de aquí a final de año. Porque luego, pasan cosas. Una lesión, un cambio de planes, un imprevisto. Así que, si no corres la maratón, eres un fracasado. Sin embargo, si entrenas para correr la maratón, eres dios redivivo que bajó a iluminar la tierra con su presencia. Tu objetivo en tu empresa no debería ser llegar a ocupar el puesto XXXX. Porque las empresas no son estáticas. Y porque no estás solo en la carrera. Tu objetivo es ejecutar un plan. Un plan sistemático, que sea pim, pam, pum, unos pasos claros a ejecutar cada día. Pasos que te hagan estar en la cabeza de la gente que toma las decisiones. Yo lo tengo claro: mi objetivo no es llegar a 10.000 suscriptores a final de año, a ver, que sí, que me encantaría. Mi objetivo es trazar un plan y seguirlo. Tengo un plan. ¿Tú tienes otro? Jorge - Head of Planification Comparte por ahí (así me ayudas con mi plan) Compartir
No jodas. ¿En serio pensabas que iba a hablar de cómo aprender sobre liderazgo hablando de un deporte en el que unos tipos corren detrás de un balón? Mira, tengo un amigo muy vinculado al fútbol profesional. Una vez le llevé al entrenamiento de un club de los de bajo presupuesto de la primera división española y había varios Mercedes todoterreno, de esos que cuestan 70.000 pavos el más barato. Le pregunté si era algún acuerdo con la marca para promocionarla. Me dijo que no. Que un jugador se había pillado uno y luego otros se habían encaprichado del bicho. Aquello me dejó algo loco, pero me su respuesta me pareció bastante sensata: son niñatos con dinero, ¿qué esperabas? De eso ha llovido bastante, pero la cosa no ha mejorado mucho. Si no, recuerda que hace poco dos millonarios se han pegado en el vestuario del Real Madrid. No, Will Smith y Chris Rock no, esos la liaron en los Oscars. En fin, no seré yo el que diga que en una oficina no hay niñatos de 50 que siguen comportándose como si tuvieran 15, pero gestionar un equipo de chavales millonarios con las hormonas por las nubes, que lo que quieren es salir de fiesta y ligarse a influencers, llámame loco pero creo que tiene poco que ver con dirigir a un equipo de marketing de 9:00 a 18:00. Una cosa buena te voy a decir sobre el fútbol: los entrenadores cada vez están mejor preparados, hay software que analiza con datos cada partido y extrae conclusiones para mejorar el rendimiento. Sin embargo, cada aficionado futbolero cree que lo haría mejor que el entrenador. En el caso de los que dirigen un equipo en una empresa, te diría que es al revés: poca gente llega preparada y, sin embargo, sus decisiones no se cuestionan de forma contundente. Nadie va por el pasillo y le grita al Head of Growth “¡hijo de puta, saca a Gómez en la reunión, que lo tienes desaprovechado!”, ¿a que no? Pues eso. Jorge - Head of PC Fúbtol Comparte por ahí Compartir