All articles

Sí, vi el eclipse total ayer en España y, si mañana hay otro, iré otra vez. Entiendo que hay gente que no quiera verlo y me parece estupendo, lo que no entiendo es a esa peña que es como Gargamel, que odia a los que lo flipan con un fenómeno astronómico precioso y rarísimo. A mí el fútbol me parece una soberana tontería, pero envidio mucho a los que lo disfrutan. Porque el que se pierde la diversión cada semana de viernes a lunes, más un partido random algún martes o miércoles, soy yo. No ellos, yo. ¿Voy por la vida diciendo que vaya mierda, que la gente es gilipollas y que el fútbol es cocaína? No. De chaval sí, porque era idiota. Ahora entiendo que vivimos en sociedad y que no puedo cambiar al resto del mundo. Es muy sencillo, la mayoría de la gente lo único que quiere es disfrutar y que otros se unan a la fiesta. Si a alguien le flipa el eclipse, el fútbol o cazar bebés de ciervo, lo que quiere es que otros disfruten de su movida. El problema viene cuando a alguien esa movida no le gusta nada, ahí ya se levantan muros y acabamos queriendo prohibir a unos y otros que hagan lo que sea que les mole. A ver, no digo que haya que defender el derecho de nadie a matar ciervos bebé, eso era un chiste así de humor negro para joderte el día, lo que digo es que hoy tenemos más polarización que nunca y que, si no hay una minoría cerca, nos la inventamos. En tu empresa, si sois más de 50, hay guetos, raros, odios y filias. Así que hoy apelo al espíritu del eclipse de la Pachamama y te pido que seas bueno, generoso y… Nah. No te esfuerces en intentar cambiar lo que piensan los demás, esfuérzate en entenderlo y usarlo en tu favor. ¿Que tu jefe se cree el Lobo de Wall Street y considera su tiempo supervalioso y se comunica con la gente con titulares de tres líneas? Pues le vas con un titular de dos, no le cuentas Anna Karenina solo porque tú te sientas más tranquilo contando tu novela corporativa antes de llegar a una conclusión. ¿Que el Head of Movidas quiere estar en copia de todo aunque sospechas que no se lee ni uno de los correos que recibe, pero se queda tranquilo porque cree que tiene el control del negocio? Pues le pones en copia de todo, especialmente de esos correos que parecen spam corporativo, eso le va a reconfortar más que un caldito de pollo en una noche de enero en Siberia. No estás manipulando a nadie, estás dejando de chocar contra una pared que se puede esquivar. ¿Maquiavélico? Puede. ¿Realista? Totalmente. Jorge - Head of Pragmatism Comparte por ahí Compartir

Aug 13, 2026

Hay un término muy recurrente en el ámbito empresarial, en ese mundo poblado por consultores en traje de chaqueta superfit del Massimo Dutti: parálisis por el análisis. La idea es simple, analizas mucho un problema, lo analizas una y otra, y otra vez, mientras te quedas más quieto que un conejo al que le han dado las largas. Cuando terminas el análisis, la competencia ha solucionado ya el problema, EEUU ha creado una nueva crisis que hace inservible tu solución o te das cuenta de que te despidieron hace tres meses por no acabar el análisis a tiempo, pero ni te has enterado. Estas cosas pasan. Sabes por qué sucede esto, ¿verdad? Por si acaso: mientras estás pensando una solución, parece que avanzas, pero no. Tu cerebro, que odia el riesgo, te engaña y te hace creer que ese es el camino correcto, pero lo que está pasando es que no avanzas. Ahora mismo tienes encima de la mesa algún tema que te quita el sueño, ¿a que sí? A lo mejor lo estás aplazando porque estás de vacaciones y el espeto de sardinas asadas del chiringuito es una droga potente que aleja todos los males y preocupaciones, pero a lo mejor es algo que dejaste sin resolver antes de irte y está ahí esperándote a tu vuelta. Cuando vuelvas no habrás tomado todavía una decisión, aunque puede que hayas dejado ya lanzadas tres convocatorias de reunión para analizar el tema con más gente, porque todos sabemos que cuanta más gente opina más sencillo es encontrar una solución de consenso, claro que sí. Si no llegas a una solución clara, escalarás el tema, porque hay que dejar que los mayores hagan su trabajo. ¿Sabes qué pasará si haces eso? Que el Head of Movidas de turno preguntará sobre el tema más abajo, así que habrá dos equipos intentando definir el próximo paso. La parálisis por el análisis tiene cura. Es algo sencillo pero doloroso. Haz cosas a ver qué pasa. No busques solucionar un problema, busca diseñar pequeños experimentos que te permitan decidir si tu solución funciona o no. Prueba y mide. Si nadie va a resultar herido, si nadie va a morir, si nada va a explotar, empieza a hacer y a ver qué pasa. Y te pongo un ejemplo chorra para cerrar: esas reuniones para preparar la reunión antes de la reunión con ese cliente que es como una ballena blanca, prohibidas. Te vas a la reunión con un boli y un papel, haces preguntas y escuchas la respuesta. ¿Para qué quieres saber de antemano lo que piensa alguien? Joder, vete, habla con esa persona y pregunta, no saques una puta bola de cristal que no vale para nada. Haz cosas para que pasen cosas. Jorge - Head of Pero Ya. Comparte por ahí Compartir

Aug 12, 2026

El Danubio es un río largo que nace en la Selva Negra y recorre casi tres mil kilómetros. A ver, si sales hoy de Madrid en coche y vas hasta Varsovia, es más o menos la distancia total del río en cuestión. El hecho de que el Danubio sea tan largo, significa que tiene un caudal estable. Piénsalo un momento: el bicho atraviesa 10 países, normalmente, si no llueve en Alemania, diluvia en Bulgaria. Cuando no lo alimenta el deshielo de los Alpes, lo hace un chaparrón en las llanuras de Hungría. Sé que te están entrando ganas de pillar un mapa de Europa, no lo hagas todavía, te cuento la lección y chapo. Este año el Danubio anda casi seco. Cosas del calentamiento global antropogénico, ese que te dice tu cuñao que no existe porque antes en verano también hacía calor. Pero no quiero entrar en un tema polémico, lo de hoy es mucho más sencillo. Tu carrera profesional es un bote que va sobre un río. A lo mejor tu empresa es como el Danubio, que va como un tiro hasta que un día se seca. Lo normal es que vuelva a fluir el agua, pero a veces eso no pasa. La mayoría de la gente se queda varada en esa situación. O no abandona el río y malvive, o se queda fuera en la orilla meses. Mi consejo de hoy: invierte en tu formación, haz siempre nuevos contactos y muéstrate en todo evento y red social que puedas. Sí, ya, este es el consejo de un gurusito cualquiera, pero hoy haz caso. Porque eso no te hace desleal. Eso es simplemente ser previsor. Nunca se sabe cuándo se va a secar el río. Jorge - Head of Sailing Cuando mires el mapa, fíjate en Moldavia, ¿que no mola todo Moldavia? Si tienes activado el chat de Substack, te cuento una movida sobre Moldavia que te va a flipar.

Aug 11, 2026

A ver, como te oiga yo decir la frasecita esa cursi de desconectar para reconectar, vamos a tener un lío. Porque es al revés. Si estás de vacaciones, estás reconectando. Enganchándote de nuevo a una matrix de la que no debiste salir. Ya sabes, echarte unas risas con los colegas, alargar una sobremesa con la familia, darte un revolcón a deshoras con tu pareja, descubrirte leyendo un libro bajo el sol, saliendo a disfrutar del aire libre un martes por la mañana, pasear por un lugar desconocido, volver a Ítaca (a tu Ítaca), enredarte en las sábanas porque sí, quedarte mirando un pájaro, ver una peli malísima que no cambiarías por nada el mundo en ese momento, ver otra vez a gente a la que añoras. Podría seguir, pero ya sabes lo de mi estilo afilado y mordaz, tengo una reputación que mantener. Así que no estás desconectando para reconectar, estás reconectando contigo mismo y, sobre todo, con gente a la que tienes medio abandonada. Acuérdate de quién eres, te va a hacer falta el resto del año. Jorge - Head of Electric Division Comparte por ahí Compartir

Aug 10, 2026

Lo del síndrome del impostor es un camelo. Si cuando asciendes y tomas decisiones no te sientes como un idiota que no sabe lo que hace, lo que tienes es un ego desmedido. La gente normal duda, porque la realidad es que nadie tiene ni puta idea de lo que hace. A ver. Te basas en lo que ves, en imitar el comportamiento de otros. Te basas en tu intuición. Te basas en tu experiencia. Pero nunca vas a tener la certeza de que tu decisión es la buena. Nunca. Lo único que puedes hacer es observar cómo valoran los demás lo que haces. Hace años lideraba varios proyectos a la vez. La mayoría en un cliente, otro muy exigente en un cliente tocapelotas. Un cliente de esos que no se deja aconsejar. Un proyecto de esos que necesita alguien al frente que baje al barro. Pusimos un equipo que no era el mejor para ese proyecto. Era gente muy buena para otras movidas, no para esa. Y yo dirigiendo aquello. Cada vez que veía a mi director pensaba que la estaba cagando a base de bien. Mi director, un tío que sabía de qué iba la vaina, tenía claro que tampoco había mucho margen de maniobra. Que no había más gente para hacer aquello ni otro manager para estar al frente. Yo pensando que todos me creían idiota. Los demás pensando lo bueno que era porque la casa no se me venía a bajo en medio del terremoto. Así que, no es que no exista el síndrome del impostor, es que no tienes que luchar contra él, ni pensar fuera de la caja ni mierdas. Tienes que saber que pasará y estar atento a lo que hacen los demás para darte cuenta de si realmente la estás cagando. Abraza ese miedo, como te dicen los gurusitos. Pero, sobre todo, estate alerta, no vaya a ser que te estés metiendo en arenas movedizas y tú pensando que es una piscina de bolas. Jorge - Head of Scary Issues Comparte por ahí Compartir

Aug 9, 2026

Últimamente te cuento muchas tontunas sobre LinkedIn, es que es verano y me apetecen temas ligeros. Lo de hoy me pasó en la red social, pero explica por qué pasan cosas turbias en cualquier organización, desde los jesuítas a cualquier partido político, pasando por todas las ONGs del mundo. Verás, ayer veo a un tipo hecho y derecho publicar un video. En el video salen varios policías, se supone que brasileños, cantando cumpleaños feliz a un chico que está con la mirada al suelo y al que le hacen soplar las velas. Los agentes llevan mascarillas negras y están mazados. Por lo visto, el chico es un delincuente habitual que robaba y salía libre porque era menor de edad, así que la policía recordó la fecha de su cumple y lo siguió hasta que el chaval cometió un delito y… al trullo. Para celebrar su cumple, hicieron el video con la tarta. No sé si la historia es fake. Pero da mal rollo. Como siempre pasa con estas cosas, el video se llenó de likes y de comentarios riéndose del chaval. Porque, claro, es fácil despersonalizar a alguien a quien solo vemos en video y del que solo conocemos unas líneas de su biografía. Pero quiero que te fijes en otra cosa. Según Manning y Campbell, hay dos tipos de sociedades, las que tienen un sentido de la justicia basado en el honor y las que persiguen la dignidad. En las primeras el honor se concibe como algo que hay que ganar, por lo que cualquier afrenta debe ser respondida. Ya sabes, la gente batiéndose en duelo y esas cosas. Con la aparición de estructuras estatales, la cultura del honor decae y se reemplaza por la de la dignidad. Aquí el individuo ya no necesita reparar una ofensa o un daño, si es pequeña, la ignora, si es mayor acude a los tribunales y listo. Eso no quiere decir que no haya organizaciones basadas en el honor. Cualquier grupo criminal es propenso a esta cultura del honor, porque ahí no se puede apelar a la justicia. Pero, amigo, el papel lo aguanta todo. Porque vivimos tiempos convulsos. Tiempos en los que las instituciones flaquean. Entonces aparecen agravios que sentimos como propios. Estoy seguro de que la gente que se reía del chaval en redes es gente que ve en la tele que el mundo se va a la mierda y prefiere que al muchacho lo humille la policía y cuelgue el video para regocijo general. Pero eso no es justicia, es venganza. Todo esto que te cuento pasa en tu empresa. Al principio todo se dirime entre unos pocos, pero luego crecen y aparecen procesos definidos, políticas, normas y consecuencias… aunque sigue habiendo grupitos donde se aplican escarnios públicos o conversaciones pasivo-agresivas contra los que algunos perciben como enemigos. Una cosa más, te he mentido. Campbell y Manning proponen un tercer tipo de sociedad, pelín polémica. La cultura de la victimización. Cuando alguien se ofende pero no venga la ofensa, sino que exige que sea la sociedad la que la repare. Esto se ha usado para criticar la cultura woke, ya sabes, una minoría siente una ofensa y responde pidiendo que todo el mundo se indigne. Pero es justo lo que yo vi en el video de ayer: gente ofendida por un chaval al que ni conocen celebrando que el estado imparta venganza, no la justicia. Te lo traduzco al lenguaje corporativo: cuando las cosas van mal o cuando las organizaciones se reestructuran, se producen huecos y surgen las arbitrariedades y las injusticias. Ahí suelen aparecer medidas drásticas. Despidos ejemplarizantes, normas absurdas, gente degradada, congelaciones arbitrarias de salario mientras los beneficios se inflan. Esas cosas. La injusticia es tenaz. No pretendo darte ninguna lección de nada con el correo de hoy, solo pensar juntos. Bueno, solo una cosa, sí. Que haya instituciones no nos deja sin responsabilidad ni a ti ni a mí. Porque la injusticia prospera cuando nos callamos ante ella. Y esta es la idea que quería contarte hoy. Jorge - Head of Movidas Raras Comparte por ahí Compartir

Aug 8, 2026

Esta frase del título es el en el país de los ciegos, el tuerto es el rey del S. XXI. Vivimos obsesionados con el puto móvil. Obsesionados. Ojo, todos. Nos hemos acostumbrado a una vida cómoda donde todo se gestiona por correo, teams, slack o tickets de Jira. ¿Hay que llamar a un cliente? Mejor le mando un whatsapp. ¿Te reuniste con fulanito? Le mandé un mail. Ojo. Esto te da eficiencia, no te digo yo que no. Pero hay cosas que no se pueden resolver en formato digital. Hay temas que requieren pasar a la acción. El correo de hoy es de los breves, casi podría caber en un azucarillo de café: si dudas, si te entra miedo, elige la opción incómoda. Si tienes que negociar una subida salarial, no te pongas a hacer un excel o un powerpoint con tus méritos, mejor prepara un guion mental con los tres puntos que quieres poner encima de la mesa y pon una reunión. Presencial. Si el cliente tiene tu oferta y no sabes nada de él, levantas el teléfono y llamas. Y, si no te coge la llamada (que no lo hará), insistes hasta que lo haga y entonces, le pones en el compromiso de tener que decir si quiere seguir o no, que no se escape. Si alguien de tu equipo la caga, no envíes un correo genérico a todo el mundo con las reglas a seguir, buscas un hueco con esa persona y tenéis la conversación incómoda. Recuerda que esto no va de ti. Va de los demás. Si tu jefe no te sube el sueldo, acabarás hasta los huevos, haciendo tu trabajo a desgana y te terminarás marchando. Le haces un favor. Si tu cliente no te dice ni sí ni no, estáis perdiendo el tiempo los dos, pero es que él también se siente culpable de no atreverse a decirte que no, pónselo fácil. El de tu equipo que la cagó es carne de entrar en la lista del próximo despido masivo, lo que necesita es entenderlo y actuar en consecuencia. Ya verás como viéndolo de esta forma, todo te sale más fácil. Jorge - Head of Action Comparte por ahí, sin pensar. Piensa en el bien que estás haciendo. O mejor, llama a un amigo y háblale de mí. Compartir

Aug 7, 2026

Bad Bunny, poeta y profeta, canta eso de por la mañana café, por la tarde ron. Mi compromiso diario es escribirte antes del café, puedes añadir un chorrito de Bacardi, que hoy voy tarde. Ayer alguien con una carrera profesional más sólida que el adamantium me preguntó sobre cómo usar LinkedIn o si debía hacerlo. Mi primera pregunta fue la más obvia: depende de para qué lo quieras. Hoy voy con una lección que te vale para tu marca personal o para ventas B2C, ya sabes, el B2C, ese término que aplica al panadero de tu barrio o al que te vende el Omega de 250k. Apunta. Las redes sociales son un canal. ¿Cómo que qué es un canal? Un canal es el medio por el que llegas al consumidor para vender. Antes sólo existía el canal presencial, se vendía de tú a tú. Luego llegó el canal postal, recibías en casa la revista Tipo, pedías el disco de los Iron Maiden y un cartero te lo traía a casa contra reembolso. ¿Viviste aquello? Animalico. Está el canal telefónico, ya sabes, los de Jazztel que te llaman a la hora más inoportuna para ofrecerte la mejor cobertura de fijo y móvil… … y luego está el canal online. El canal online en realidad es una mezcla de cosas. Porque es mejor el whatsapp que un blog, aunque se vende por ambas vías. Queda claro lo que es un canal, ¿no? Venga, sigo. El canal nunca es parte de la estrategia. Atento a esto. La estrategia define adónde quieres llegar, cuándo lo quieres conseguir y cómo piensas hacerlo. La estrategia no va de decidir cuándo publicas en LinkedIn, ni cuál es tu tono, ni con qué frecuencia. No. Por mucho que te digan lo contrario, eso no es una estrategia. Porque una red social es una herramienta, un canal, un camino que te conecta con otras personas. Y punto. Así que mi siguiente consejo fue claro: si no lo tienes claro, experimenta. Que no tengas una estrategia, no te impide usar una herramienta que te conecta con las personas. Que no sepas adónde vas no es una barrera para conocer gente. Recuerda: es una red social. Social. De personas. Cerramos la conversación con una última idea: ¿y si publico temas que no van con mi actividad profesional? Sujétame el cubata. Porque eso es lo que yo llevo años haciendo. La gente no quiere leer cosas aburridas sobre su sector. La gente quiere historias emocionantes, de esas que te hacen sentir que estás vivo. Así que, recuerda. No le des tanta importancia a un simple canal, úsalo y cuenta cosas que te apasionen. El resto es técnica. Jorge - Head of Social Networking Comparte por ahí Compartir

Aug 6, 2026

Cada cierto tiempo un medio de comunicación publica una noticia sobre que si los jóvenes no quieren ascender, que si se toman muchas bajas, que si salen a su hora y no se comprometen… El patrón habitual de los medios, elige un enemigo y crea un titular que polarice. Justo lo que acabo de hacer hoy yo con el asunto, pensarás. No, lo creo firmemente. Llevo muchas conversaciones encima con gente que no quiere estar en posiciones de liderazgo. Algunos lo han probado y lo han dejado, ahí nada que decir. Pero otros imaginan cómo es y les entra flojera. No te voy a mentir, llevar equipos es como jugar al Supermario Kart: te pasas la vida corriendo, crees que lo estás haciendo bien y de repente alguien te tira un caparazón de tortuga y te pegas una hostia tremenda que te saca de la pista. ¿Sabes qué pasa? Que eso es lo que hace interesante al juego. No saber qué viene delante, si por detrás están maquinando lanzarte un rayo que te frene en seco o si has calculado mal una curva y acabarás fuera del circuito. En la vida profesional es igual. Esa tensión es la que lo hace divertido. Pero es que además hay cosas increíbles. Cuando llevas equipos puedes ayudar de verdad a la gente. Hacerles crecer y estas cosas tan cursis que te dicen en las redes. Es así, tienes ese poder. Cuando gestionas gente no te aburres. Nunca. Cuando tomas decisiones creces. Y, sí, es verdad que muchas de las grandes decisiones se toman en despachos a miles de kilómetros, pero un manager, un Head of Movidas tiene diez veces más capacidad de decisión que el técnico más senior del universo. Cuando asciendes, cobras más. Y el que te diga eso de “para lo poquito que me suben no me compensa”, no tiene ni idea de qué va la vaina: un técnico tiene techo, un manager está en el camino de seguir subiendo. Así que ya tienes la foto más completa. Mi pregunta para ti es esta, ¿qué te está frenando para dar el paso? No es una pregunta retórica, te lo pregunto de verdad. Espero tu respuesta. Jorge - Head of Movidas Comparte por ahí

Aug 5, 2026

Las redes sociales son lo peor. Tú lo sabes, yo lo sé, todos lo saben. Pero a veces pasan cosas. Hoy mismo, durante una llamada, me ha felicitado una persona por las cosas que cuento en LinkedIn. Lo gracioso es que llevo como 15 días con menos actividad en redes que nunca. Así que, si con los correos en los que te he escrito estos días no te he convencido, déjame que te cuente qué es LinkedIn. Es una red social, no una red profesional ni mierdas, una red social donde la gente entra a cotillear perfiles, dicen que van a buscar trabajo, pero ya te digo yo que no es verdad, van a echar un vistazo a conocidos, a ver qué publican, verán cosas que les gustan, cosas que no, pero no comentarán nunca. Si acaso un like a algo que escribió un director de su propia empresa. Así que este es el terreno en el que compites, una poza llena de protozoos inactivos en el que hay algunas pirañas que se mueven y prosperan. Una poza, ojito, llena de ranas que publican cosas llenas de palabras como engagement o resiliencia que piensan que algún día va a venir un príncipe, les va a dar un beso y van a salir transformadas en Head of Delivery Management and Innovation Madafacka. No va a pasar. Las redes no funcionan así. Te lo repito: en las redes captas atención, pero esa atención se tiene que convertir en acción. Como yo hoy. Me mola lo que escribes en redes sociales, me han dicho. Pues vente a la nius, he dicho. Hala, ponte a actuar como una piraña desalmada. Jorge - Head of Networking Compartir

Aug 4, 2026

Te lo voy a decir como es, porque venir a engañarte a estas alturas, como que no. Mira, yo tenía hoy pensado liberar una cosa, pero he estado de vacaciones y todavía no lo tengo listo. Es una encuesta de esas cachondas para que sepas si estás usando bien LinkedIn o no. Me he liado la manta a la cabeza y quiero que sea muy guay, muy punk, pero muy guay y no he terminado. No sé si terminaré mañana. Da igual. Déjame que te diga una cosa importante, liderar no es una habilidad, es un conjunto de habilidades. Liderar va de cuatro cosas. Venga, que te las sabes. Va, te lo cuento: liderar va de escuchar bien, analizar mejor, decidir con valentía y comunicar de puta madre. La comunicación es importante para decirle a la gente qué tiene que hacer y cómo, pero también es importante para ganar visibilidad. Puedes generar visibilidad en tu empresa. Es más, debes. Pero puedes ganarla fuera. Llamando a la gente. Pasándote por eventos y hablando con todo el mundo. Quedando con compis. Y en redes sociales. El impacto de las redes sociales es menor que el de una conversación cara a cara, no nos engañemos. Pero una red social es como un buque pesquero de esos que lanzan una red y pilla de todo. Delfines, boquerones y sirenas. Lo que caiga en la red. Y por eso tienes que aprender a usarlas… y utilizarlas. Da igual que tu publicación sea una mierda. Tú publica. Alguien la leerá. Mejor alguien que nadie. ¿Queda claro? Tu objetivo en redes es generar cercanía y confianza. Porque los amigos no son perfectos. A veces cuentan historias maravillosas, otras no, pero siempre te alegras de leerlos. Date a conocer. Ya. Jorge - Head of Visibility Comparte por ahí Compartir

Aug 3, 2026

Muchos posts de estos de LinkedIn empiezan así: lo que aprendí después de dos semanas sin publicar. O, llevo unos días sin pasarme por aquí, supongo que lo has notado. Mira, ya te digo yo lo que ha pasado: lo primero es que después de dos semanas te ha bajado el alcance en redes; lo segundo es que no, nadie, absolutamente nadie lo ha notado. Lo que le pasa a algunas personas es que se creen el centro del mundo mundial, pero no lo son. El centro del mundo eres tú. Que nadie te diga lo contrario. Aunque el centro del mundo también soy yo, qué cosas, ¿no? Quiero decir, vivimos ensimismados pensando que lo que hacemos le parece fascinante al resto de la humanidad, pero la realidad es que al resto de la humanidad le chupa un pie si tú publicas en redes o no publicas. ¿Significa eso que puedo no publicar en redes, oh, Head of Movidas?, te preguntarás. No, pececillo, las redes sociales son un altavoz que tienes que aprovechar, igual que aprovechas cualquier otra herramienta en tu vida. Pero ten claro algo que es de perogrullo: las redes sociales no te van a traer una oportunidad profesional. Es el uso que haces de ellas lo que te puede dar alegrías o disgustos. Es como la Thermomix, la puedes usar para rallar pan o puedes hacer un menú completo de tres platos. Pues con las redes sociales profesionales, igual. Puedes estar todo el día cotilleando a excompañeros y publicar solo si te quedas en paro diciendo que buscas trabajo de director general, o puedes usarlas para construir autoridad de la que cierra bocas. Pero, a ver, ¿no hemos quedado hace tres párrafos que a la gente le da igual si publicas o no? Claaaaro, pero si encuentran un texto tuyo, pueden pensar que eres gilipollas o un ser superior que les puede sacar de la ruina, esa es la diferencia entre rallar pan y activar el modo chef cordonbleu. Mi consejo de hoy: deja de sobreanalizar qué tipo de cosas debes publicar, cuándo, a quién y ponte a hacerlo ya y deja al mundo en paz con si has desconectado para reconectar. No seas hortera de bolera, que esa frasecita está más manoseada que el picaporte de un Twingo. Te lo repito porque ese es el mejor consejo que te puedo dar: publica de forma inconsciente, pero publica. Jorge - Head of Movidas PS. Como sé que te sigues haciendo caquita antes de darle al botón, en los próximos días vuelvo con el tema de LinkedIn, qué tienes que publicar para darte lustre, sin agobios ni agonías ni pajas mentales. Atento a la nius.

Aug 2, 2026

Como cada verano, algún día me paso por ese ecosistema variopinto que son las piscinas municipales rurales. Si vas a una piscina municipal en un barrio bien de una gran ciudad, pues supongo que encontrarás gente menos acomodada (la que tiene pasta no va a la pisci municipal), pero más o menos homogénea. En un pueblo ves de todo. Y eso me encanta. En los pueblos se juntan canis a los que no te gustaría encontrar de noche en un callejón solitario con gente que tiene un casoplón con piscina propia pero va ahí para socializar. El caso es que estaba yo en una tórrida tarde de julio en la barra del bar esperando mi turno, mientras el camarero atendía al tipo que había llegado antes. Estaban alejados de mí, no pude seguir la conversación, solo ver los gestos de cliente y camarero, pero en mi cabeza fue algo así. -Ponme un JB. -Claro, ¿con cocacola? -Solo, vete echando. El camarero pone los hielos y va sirviendo el whisky. Al llegar un tercio, el camarero soltaría algo estilo… ¿así está bien? -Póntelo como si fuera p’a ti, anda. El camarero continúa. Casi medio vaso lleno. El tipo le da un sorbo. Lo paladea. Luego se lo lleva a los labios y se lo toma del tirón. El camarero se vino hacia mí y nos miramos con esa mirada cómplice rollo vaya situación incómoda. No sé en qué universo alguien necesita evadirse así de la realidad mientras se supone que está disfrutando de un día en la piscina. Joderse el hígado y la cabeza de esa manera. La gente está fatal. Trabajos sin propósito, expectativas de mejora nulas, un futuro incierto… Y, claro, la gente acaba haciendo cosas autodestructivas. Personas que saben que actúan mal y se esconden por vergüenza. Igual tú no te alejas del resto para tomarte un copazo sin que te vean, pero a lo mejor haces otras cosas. Revisas el correo cuando todos duermen. Avanzas con un proyecto en festivo, aunque a tu familia le dices que estás usando el ordenador para jugar o para mirar viajes. O te conectas a una reunión en sábado. Desde el súper. Escondiéndote para que no te pillen. Si para hacer algo te aíslas y mientes a otros, sabes que estás haciendo algo chungo. Si te ha pasado… déjate de excusitas baratas y arréglalo ya. En serio, no puedes seguir así. Para. Jorge - Head of Movidas Importantes Comparte por ahí Compartir

Aug 1, 2026

No soy CEO, no he llegado a CEO y a lo único que aspiro en la vida es a ser CEO de cojones. Era bromi. Pero he visto en acción a unos cuantos, y de tanto verlos, pillas los patrones. Tres técnicas para que la gente se te vaya sola, sin necesidad de montar una convocatoria fake estilo “Plan de carrera 2027”, de esas que se conecta el pollo y ve a dos de rrhh y al manager rollo “¡sorpresa! alguien se pira hoy”. Va gratis. Cada cual que lo use como considere. Uno. No digas nunca a dónde vas. Reparte tareas. Reparte muchas. Pero el sitio al que quieres llegar te lo guardas, eso es solo para ti. Si alguien pregunta el porqué, le dices que no le pagas por pensar. Al principio te van a hacer caso. Luego van a empezar a mirarse entre ellos cada vez que te vean soltar el nuevo giro de guion. Y cuando las decisiones ya parezcan producto de un tío tirando dados al azar, la peña se baja del coche rápido, sobre todo si sospecha que al volante hay un mono con dos pistolas. Tú tranquilo. Eso es que está funcionando. Dos. Cuando la cosa vaya regu, no digas nada. Este da mucho resultado con poco esfuerzo: consiste literalmente en no hacer nada. Echas a un peso pesado un martes. No sé, un director tocho, el CTO. El contorno del tío todavía se le marca a la silla. Tú sigues con la reunión de los jueves como si por ahí no hubiera pasado nunca nadie. O los indicadores llevan seis meses en rojo y nadie los menciona, como si fueran luces de navidad puestas de adorno. Ojo al detalle fino, que aquí está la gracia: el silencio va inflando el hueco. Pero los horrorse que van dentro del agujero los crean ellos. Y lo que se inventan es siempre peor que lo que estabas callando. O sea que trabajas menos y consigues más. Eso es eficiencia. Tres. Que nunca sea el momento. Este es mi favorito, y lo digo porque lo he vivido. Las ventas van como un cohete, pero es que el margen no va fino. Arreglas el margen, y entonces resulta que el pipeline ha bajado. Se recupera el pipeline y volvemos a mirar las ventas, que ojo, que están la mar de justas. Siempre hay una cifra mala. Solo tienes que ir eligiendo la peor para justificar tus decisiones. Lo importante es que nunca sea el momento de nada. Ni de pedir, ni de proponer, ni de respirar. Y aquí viene lo bonito: funciona tan bien que al final se cumple. De tanto decir que viene el lobo, viene. Y encima con una manada de velocirraptores detrás. Cuando llegue ese día ya no vas a saber si era el diagnóstico o la causa. Da igual. Tampoco te lo va a preguntar nadie. Y hasta aquí mi lista de consejos. Si has llegado al final pensando que tú no haces nada de esto, pregúntaselo a tu equipo. Aunque me temo que te van a contestar lo mismo que te contestan siempre. Que todo bien. Jorge - Head of CEO Advisory Comparte por ahí. Especialmente con tu CEO. Compartir

Jul 31, 2026

De vez en cuando sale algún soplapollas ofreciendo en redes ofertas de trabajo sin remuneración. Los has visto, empresarios que te dicen que hacer pasta es lo único que importa y que luego te dicen que te mates a trabajar en los primeros años y que te formes tú para lograr un empleo o, directamente, que trabajes por visibilidad. O por construir un porfolio. No creo que la gente sea idiota, supongo que es un atajo para lograr visitas y likes, hay quien aguanta la apuesta, hay quien se retira con el rabo entre las piernas. El último caso viral, el de Andrés Bilbao, un empresario colombiano que publicó y retiró una oferta de empleo en LinkedIn en la que prometía pagar con billetes del Monopoly. A ver, no literalmente. Lo que prometía es no pagar. Lo del Monopoly es cosa mía. Pero, no te engañes, esto es lo mismo que dicen ahora muchos gurusitos laborales, que no se está contratando juniors porque lo hace la IA. A ver, el asunto de fondo es distinto, pero el resultado es el mismo: no pagar lo justo alegando “que la cosa está malita” o que “te pago con visibilidad”. Te voy a contar una cosa sobre los juniors. Yo he trabajado con muchos. Los he tenido a mi cargo. Hacían el trabajo. El mismo que el mío, muchas veces. Mejor que yo, en ocasiones. ¿La diferencia? Generalmente yo era más productivo. O tenía criterio. Parte de mis funciones eran enseñar. No solo enseñar, mentorizar, orientar, dar una perspectiva más amplia. También tomaba las decisiones. Y siempre, siempre, asumía la responsabilidad. Un junior no es una ameba improductiva, es una persona con capacidades y habilidades, sin experiencia, vale, pero un trabajador que saca curro adelante. ¿No lo hace tan rápido como alguien senior? Bueno. ¿No tiene experiencia? Es cuestión de tiempo. ¿No puede decidir? Sí puede, solo que su responsabilidad es menor. Así que, cuando alguien venga con esa oportunidad soñada a cambio de nada, que sepas que suele ser un timo o directamente publicidad gratuita. El trabajo se paga. El tuyo, el mío y el de un junior. Pero es que es importante que se pague y que se pague bien, con formación y acompañamiento. Nadie llega a senior solo por sus propios méritos. Jorge - Head of Movidas Tochas Comparte por ahí Compartir liderazgodelbueno.com

Jul 30, 2026

De vez en cuando saco del armario mi chaqueta de tweed y escribo un correo puramente informativo de los que te da conversación para un rato de ocio en el office de la planta de abajo o en el steering committee mensual. Hoy te doy un correo que puedes contar como chascarrillo o se lo puedes soltar a un cliente al que le quieres vender un proceso de transformación, a mí me da lo mismo. Lo segundo es más lucrativo, pero lo primero da más risa. Esta es la historia de cómo un friky cambió el hip-hop con una maquinita, un trastorno obsesivo-compulsivo y mucho tiempo libre. Verás, allá por el año 88, Akai sacó la MPC60, una máquina de samplers y secuenciación. El cacharro funcionaba así: metías un sonido y le asignabas un botón, había 16 botones, así que podías ir construyendo una pista de audio a base de reproducir sonidos pregrabados. Le dabas a un botón y sonaba un tun-tun-tun, luego le dabas a otro y añadías un uiiii-uiiii, y así podías ir añadiendo hasta 16 capas con sus distintas combinaciones. El problema es que las muestras, los sonidos pregrabados, solo duraban 13 segundos, cosas de la memoria RAM. No 13 segundos cada uno. 13 segundos de grabaciones en total. Pues llega DJ Shadow en el 96 y se pilla un cacharro de estos. Que ni era nuevo ni nada el chisme. DJ Shadow era un tío que tenía la obsesiva manía de ir a tiendas de discos poco conocidos, que se vendían casi al peso y escuchárselos enteros para pillar fragmentos que usar como loops. No sé, cosas como ponerte un disco de soul de los 70 del que solo te gustan 5 segundos del solo de trompeta. Lo gracioso es que además alteraba la velocidad de reproducción ajustando el pitch de su tocadiscos. Locurón. Con todos esos fragmentos el tipo se iba a su Akai, metía las bases y los samplers y grababa un fragmento que duraba unos segundos, luego pillaba ese trozo de audio, que ya tenía varias capas de sonido, lo metía de nuevo al Akai y le volvía a añadir sonidos encima. Un disco entero hizo el tipo de esta manera. Artesanía digital y locura total. Igual no te suena Endtroducing, pero ese disco fue un hito en la historia de la música moderna y una pesadilla para repartir derechos de autor: capas y capas de sonido enterradas unas encima de otras, sacadas de discos olvidados, todo un festival para la discográfica. Bueno para el arte, malo para el negocio. Tu empresa es igual. Solo que se ha hecho a base de procedimientos construidos unos sobre otros, solo que además aquí hay cientos de DJs. Ahora métele automatización a eso. Pon la IA a darle orden. No se puede sin deshacer la madeja. Recuerda, tu empresa no es como la industria musical, nadie te da un grammy por tener procesos apilados unos sobre otros. En la música se puede lograr una obra maestra, en tu empresa eso pide a gritos un consultor de McKinsey que te proponga rediseño de procesos y reestructuración de plantilla, ya que estamos. Y esto era lo que te quería contar hoy. Una historia que te vale para soltarla con tu cuñao en la barbacoa o para tu CEO. Si es que, como yo te quiero, no te quiere nadie. Jorge - Head of Inspirational Stories. Comparte por ahí Compartir

Jul 29, 2026

Hay un tebeo de Mortadelo y Filemón que se llama así, la máquina de copiar gente. No sé si te ha pasado, pero a mí ha habido algún jefe que, cuando hacía falta un perfil potente para un proyecto, soltaba cosas como “aquí hacen falta dos o tres Jorge Hernandez”. O Jorges Hernández. Quizá Jorge Hernandezs, a saber. No se refería a encontrar peña con mi nombre y apellidos, eso no tiene mucho mérito. Lo de ponerme Head of Movidas es un nombre de guerra molón, porque creo que en España habrá como seis o siete tipos con mi nombre. Era ironía, habrá como 500 o más, yo qué sé. Es posible que te hayan dicho la frasecita. Esa frase es un clásico en gestión corporativa, es como si un camarero te trae otra cerveza y te suelta, “te pongo otra que esa te la he traído con un agujero”. Amantes de los chascarrillos hay en todas partes. A lo que voy, vaya puta mierda si buscas clones. ¿Sabes lo que hacía en realidad la máquina del profesor Bacterio? Metías una foto y una personalidad y te creaba un individuo calcado físicamente al primero… pero con otra mente. No busques clones, eso es de pobres, si lideras un equipo busca gente diferente que aporte cosas nuevas, porque dirigir un equipo de clones no tiene mérito, lo que tiene mérito es que te pongan a gente cada una con sus habilidades y sus movidas y que sepas encajarlos a todos y que funcionen como un equipo de la hostia. Hoy cortito, que tengo lío. Jorge - Head of Diversity Comparte por ahí Compartir

Jul 28, 2026

Hay un chiste viejuno muy machirulo que no te voy a contar porque te aprecio, pero que viene a decir que los hombres decimos tres tipos de mentiras, todas relacionadas con el aquí te pillo, aquí te mato. En el mundo corporativo también hay tres tipos de mentiras que se dice a la gente que tiene ganas de crecer, ascender y progresar. A saber: Que aportes valor, que seas proactivo y que te esfuerces más que el resto. La primera mentira tiene que ver con la definición de valor. ¿Qué es valor para ti? Porque el valor es intangible. Hay gente que cree que dar una opinión de cuñao es aportar valor. Me ha pasado. En reuniones donde viene algo, suelta su perla y, a la hora de repartir tareas, comenta lo de yo ya he aportado valor. Que en español significa no pienso hacer ni la hueva, confórmate con mi comentario de barra de bar. De puta madre, me has aportado un valor intangible que no sabes cuantificar, mis dieses. Ojo, hay gente que te da un par de directrices y te levanta un proyecto o una carrera profesional. En mis mentorías me ha pasado. Me ha venido gente, me ha contado su movida, le he dado unas pautas y listo. Pero, ¿sabes ver la diferencia entre un consejo genérico y una idea que te saca del atolladero? Porque hay gente que no tiene ni idea pero se piensa que sí. El truco no es aportar valor, es entender qué es valor para el otro. La segunda mentira es lo de la proactividad. Ser proactivo está bien, pero de nuevo, hay gente muy proactiva que son carcoma corporativa. Los tontos motivaos. Personas que se empeñan en anticiparse a deseos que nadie tuvo. Así que, ya sabes, primero encuentra el valor, luego anticípate a los deseos del que te paga. Sé un proactivo selectivo. Más selectivo que proactivo. Vamos con el último. Este pica. La gente que se esfuerza más no es necesariamente a la que ascienden. Los que suben son los que aparentan esfuerzo. Y aquí el truco: si cumples tu trabajo, justito, sin alardes, pero sabes qué es importante para tus jefes y se lo das antes de que lo necesiten, en su cabeza tú eres una mula parda que trabaja más que nadie. Aquí lo importante es saber que para hacer esto sin morir, tienes que saber decir que no. No a peticiones absurdas que no le importan a nadie. No a ayudar a egoístas. No a conversaciones de esas que te roban la vida y no llevan a ninguna parte. No a… sigue tú la lista. Entiende qué es valor, anticípate y céntrate en eso. No hay más secretos. Jorge - Head of Corporate Progress Este correo es oro puro. Guárdatelo y léelo las veces que te haga falta. Ah, comparte por ahí. Compartir

Jul 27, 2026

Mientras lees esto, la civilización tal y como la conoces se está descomponiendo a tu alrededor. Tú no lo ves, pero está pasando. Nuestros valores tradicionales se van a la mierda arrastrando a la sociedad con ellos. Pero no te preocupes, Hollywood tiene un plan para cuando llegue el apocalipsis: montar una competi mortal para animar a la población mundial. Ya sabes, unos juegos del hambre, una buena larga marcha, una purguita de esas en la que puedes apiolar sin consecuencias a tu vecino, el que te jode poniendo la tele a toda hostia a las dos de la mañana, esas cosillas. Que digo yo, si el mundo se va a la mierda, ¿no sería más bonito montar una civilización postapocalíptica basada en el folleteo y el amor universal? Pues la idea existe, pero supongo que no vende tan bien como una buena matanza. La propuso Robert Silverberg en un libro olvidado llamado El mundo interior. La idea es que en un futuro no muy lejano la humanidad vive en edificios enormes, en sociedades distribuidas en lo que el tío llama mónadas urbanas, nada que ver con las de Leibniz. El tipo pensó: si la alimentación de la humanidad no fuera un problema, si la gente pudiera vivir en una especie de colmena urbana gigante, ¿cómo cambiaría la idea de lo que es una buena vida? Su respuesta: una sociedad que vive estratificada socialmente (arriba viven los ricos, abajo los operarios) y que libera las tensiones sociales dándole al delicioso. Su idea de paz social es como la de los bonobos: si discutimos, lo arreglamos con un poco de refroteo y tan amigos. A ver, el libro en realidad es una distopía, al final hay gente inadaptada que intenta salir de ese mundo en el que el ascensor social está más roto que el de la España hoy en día y todo se tapa con sexo, además del problemón de cómo montar un sistema educativo basado en esa premisa, muy perturbador todo. Pero quédate con esto: todo a tu alrededor está polarizado. Tu empresa también. Sobre todo si las cosas van regulero y, con la que está cayendo en el mundo, es posible que vayan regulero. Pero montar una matanza organizada en respuesta a los problemas no es solución a nada, es solo una triste falta de imaginación. Así que, cuando veas que empiezan en tu curro los juegos del hambre, recuerda que no tendría por qué ser así. Siempre podéis resolver los problemas de otra manera. A ver, no hace falta que te líes con los de marketing en una cama redonda, no te lo tomes tan literal. Pero sí podrías repartir un poco más de amor. Cuando las cosas se tuercen, es el momento de sacar tu lado humano. Jorge - Head of Great Love Vale, hoy me ha quedado un poco flipado el correo. Puedes denunciarme, o puedes responder con amor. Es cosa tuya. Comparte por ahí Compartir

Jul 26, 2026

¿Quién es la peor persona del mundo? ¿La que invade países? ¿La que aterroriza niños? Nah, esos son aficionados. La peor persona del mundo es la que abre un excel y se va a buscar la casilla A1 para empezar a meter datos. La coña no es mía, la leí ya no sé ni dónde. Antes de continuar: todo lo anterior es sarcástico, espero que esté claro. Todo el mundo sabe que la peor persona del mundo era Hannibal Lecter, porque anotaba a sus víctimas en un excel que empezaba en la celda A1. Voy con el valor, que de cachondeito ya vas servido. Haz una prueba. Vete a Claude y pídele que te cree un Excel, un powerpoint o un word. Si no sabes qué es Claude, lo pones en google. Ahora le pides a la IA que te cree un documento y observas el resultado. Si no tienes datos, pásale algo que te descargues del INE, da igual. Lo que vas a ver cuando termine, es que el resultado tiene estructura. Estructura bastante reconocible, la IA usa elementos característicos, pero estructura. Un orden que facilita que otra persona que reciba el documento lo entienda. Porque eso es lo que olvida el hijodehiena que abre el excel, se va a la casilla A1 y empieza a escribir. Ese tipo vomita datos sin pensar en que otra persona va a ver eso y no lo va a entender. Peor aún, ese tipo abrirá ese documento en tres meses y le parecerá horrible y no entenderá una mierda. En poco tiempo la gente ya no preparará excels, ni words ni powerpoints, se lo dará a la IA. Y la IA lo hará mejor que el humano medio. El problema de fondo seguirá estando ahí, porque no es un problema de destreza con una herramienta. Es un problema de falta de planificación y de empatía. Que lo sepas: la máquina te ha ganado, los excels los va a hacer mejor que tú, no seas como Kasparov, que se enfadó bastísimo porque le ganó un puto ordenador, pasa de la máquina y empieza a comportarte como una persona que se preocupa por crear algo que otros van a disfrutar o van a odiar mientras maldicen a toda tu familia. Así que, si no te salen los excels ni los powerpoints, empieza a pensar si pensaste bien en lo que querías contar e imaginaste a quién se lo querías contar. Jorge - Head of A1 Cell Comparte por ahí

Jul 25, 2026