Me encantan las assistants del C-level.
Hoy me voy a poner académico, ya sabes, hay días con anécdotas divertidas y metáforas visuales loquísimas, hay días donde hay que aportar valor estilo linkedin, para que puedas engañarte a ti mismo pensando que estás aquí por el valor y no porque cito a Leticia Sabater de vez en cuando.
Hace años conocí a un tipo que tenía un cargo análogo al mío, más experiencia y una forma totalmente distinta de tratar a su equipo.
Hace tiempo conté en redes esa vez en la que te envié un correo rematado con IA.
¿Lideras un equipo?
En un par de días he visto buitres capaces de levantar una oveja pequeña, ciervos, tortugas y a Zorrezno.
Este artículo va a ser breve porque estoy en medio de la naturaleza casi sin cobertura durante unos días y me espera un encuentro con animales fantásticos.
En Pamplona hay un callejón que se llama Salsipuedes.
¿Sabes la historia que conté el otro día?
Veo este patrón repetido una y otra vez: profesional senior, experiencia en dirección y gestión, años de redes sociales profesionales criando telarañas, bache laboral y cagada en LinkedIn publicando un mensajito de esos de “estoy buscando puesto y agradecería apoyo”.
He cambiado mi página de bienvenida de Substack y, me ha quedado tan de puta madre, que la quiero compartir contigo:
Ayer algunos de vosotros contestásteis la encuesta.
Esta es la herramienta definitiva para saber si tu jefe (o tú mismo) es un ser de luz o un demonio salido del último círculo del infierno, más allá del Malebolge.
Spoiler: cada vez somos más viejos.
Si destacas, te van a criticar.
No sé a qué te dedicas, pero dime una cosa: ¿eres el puto referente en lo que haces?
¿Cuál es tu propósito?
Hace unos años me metí en una sala con los directivos de una compañía que generaba bastante pasta para definir el propósito de la empresa.
Cuarenta y ocho.
Supongo que será en Davos.